VIDA DE JESÚS (Caps. 1 al 9 - Especial para Adolescentes y Jóvenes)



VIDA DE JESUS

DESDE BELEN HASTA EL MONTE DE LAS OLIVAS (Compendio)

                                 HIGHT C. MOORE
                           Casa Bautista de Publicaciones



CAPITULO I

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO


La Estrella de Belén esparció su luz en el momento más propicio de toda la historia. Ningún otro momento era más adecuado para la venida del Hijo del Hombre.

1-La Recepción del Mesías
En esta época el mundo estaba listo como nunca antes para recibir al Mesías y a su mensaje.

El País Preparado
Había un país preparado para la obra que El tenía que hacer. El Cristianismo es una religión cosmopolita; por esa razón debía ser acunado en un país cosmopolita. Judea reunía este requisito porque Palestina en tiempos de Jesús era un mundo en miniatura: su clima y sus paisajes tan variados y ricos; su actividad industrial diversa; su población que comprendía a tres grandes grupos: los romanos que tenían el poder, los griegos que poseían la cultura más elevada y los judíos que eran depositarios de la religión más pura...
Políticamente el Emperador de Roma tenía las riendas del poder, pero los dictados religiosos emanaban del Sanedrín que estaba en Jerusalén.

La Fe Monoteísta
Se había esparcido ampliamente la creencia en el solo y verdadero Dios. Esto era esencial para entender que Cristo era el representante de ese Dios. Para establecer esta fe los judíos habían sido elegidos por Dios como su pueblo; la misión de ellos era anunciar a Jehová, el único Dios. Después de muchos vaivenes que la historia judía nos muestra, los israelitas se adhirieron verdaderamente a la fe de sus antepasados y llegaron a ser un gran exponente del verdadero Dios a todas las naciones, luego de los setenta años de cautiverio en Babilonia. Al ser esparcidos por todo el mundo llevaron a todo lugar la idea de un solo Dios, en cada sinagoga en todas las ciudades donde había un judío.

La Esperanza Mesiánica
Desde Génesis 3: 15, pasando por Abraham, Moisés, David, Isaías, los profetas, había también una esperanza de la llegada del Mesías. Después de mucho padecer a causa de sus pecados, los judíos habían levantado los ojos al cielo renovando su esperanza en la venida del Mesías. Escudriñando las Escrituras, nunca la esperanza fue más fuerte que en los tiempos en que Jesús nacería.

El Paganismo sin Esperanza
Había una preparación sin precedentes en el mundo pagano para la venida del Mesías porque el paganismo había fracasado...La cultura griega y el poder romano se desvanecían en la oscuridad y la desesperanza porque las masas estaban cansadas de la impotencia manifiesta y de las iniquidades de sus sistemas religiosos. El paganismo buscaba un rayo de luz más brillante.


2-La difusión del Evangelio
Era entonces mucho más fácil que nunca difundir entre la humanidad la levadura de la nueva fe.

El Imperio Romano
Había un imperio universal que reunía a todos los pueblos del mundo bajo un solo soberano. Todo país de importancia se inclinaba ante el Aguila Romana. Así como todos los caminos conducían a Roma, también desde ella manaban todas las influencias y se esparcían hasta los más remotos rincones del imperio.
Además era una época de quietud internacional debido a la Pax Romana. Se originó un comercio marítimo más vasto y el Mar Mediterráneo era virtualmente el "lago romano." En su playa oriental estaba la tierra del Mesías, como una piedra angular de tres continentes y una importante ruta terrestre. Esto hacía que las noticias se difundieran rápidamente.

La Dispersión Judía
Había también un pueblo judío disperso por todo el mundo y que era numeroso en las principales ciudades. Este pueblo escogido por Dios aunque estuviera lejos de su propia tierra, mantenía su identidad racial, nacional y religiosa.
Eran muy activos en el comercio lo que facilitaba las relaciones. Roma era su capital política, pero Jerusalén su centro religioso. Así es que con frecuencia viajaban hasta allí, especialmente en las grandes festividades religiosas en donde llegaban a ser millones que volvían a Jerusalén y se aglomeraban en los atrios del Templo. Al volver a sus hogares llevaban sus impresiones a todas partes del mundo.
Así, esperanzados en las promesas mesiánicas, es fácil entender como pudieron llegar a convertirse en portadores de la buena noticia de Dios.

El Idioma Griego
También estaba preparada una forma adecuada del lenguaje para trasmitir las grandes verdades del cristianismo. El idioma griego había adquirido en sí el pensamiento más elevado del mundo y había ganado el primer lugar por su gracia y poder: era el idioma del comercio y la cultura en todos los confines de la tierra. Pero este idioma había sido usado únicamente por quienes creían en muchos dioses; como tal no podía explicar la verdad divina en forma exacta: necesitaba, por así decirlo, una conversión al monoteísmo y al cristianismo. Y ésto era lo que había ocurrido dos siglos antes de Cristo cuando las Escrituras hebreas fueron traducidas al griego en Alejandría. Así el expresivo idioma griego se adecuó a las necesidades del Evangelio.


3-La Fundación del Cristianismo
La época en la que Cristo vivió fue especialmente adecuada para el mantenimiento y la transmisión de las doctrinas cristianas.

La Necesidad del Mundo
En la necesidad religiosa del mundo había un suelo fértil para el evangelio; la simiente de la verdad podía penetrar mejor que nunca en el corazón del hombre. No solamente la fe monoteísta y la esperanza del Mesías habían preparado el tiempo, sino también el fracaso por más de cuarenta siglos de las religiones creadas por el hombre. La desesperación estaba adueñándose de la humanidad. Había un anhelo mundial de algo mejor...

Las Sinagogas: Puntos de Partida
En todos los centros civilizados había alguna sinagoga. Podían utilizarse como el lugar de anuncio del evangelio. Así podía hacerse una obra más rápida y duradera que si el llamamiento se hubiera hecho solamente a hombres paganos y sin preparación religiosa (en la fe monoteísta). Así la presencia de los judíos ayudó a preparar a los pueblos para recibir el evangelio y comprender la amplia verdad de que Cristo recibe a todos los hombres por igual. Así ocurría muchas veces que en las sinagogas se formaban los núcleos de las iglesias cristianas nacientes.

Los Abogados Cristianos
Había hombres que estaban capacitados para ser abogados de la nueva fe. Estaban capacitados religiosamente y también políticamente por las tristes experiencias vividas bajo un imperio dominante. La misma atmósfera de la época requería que el pueblo tuviera hierro en las venas para luchar ardientemente por la fe. Si vemos el testimonio apostólico dando su vida por Cristo, y el de los primeros cristianos perseguidos por Nerón notaremos que había una verdadera fuerza para plantar firmemente y para siempre las banderas del evangelio.

La Literatura Internacional
Era este tiempo la oportunidad sin paralelo para preservar el evangelio como una literatura permanente. Estaba el idioma adaptado para el cristianismo y de alcance universal de manera que llegó a ser un transmisor exacto del mensaje divino que fue oído hasta los confines de la tierra.
Y precisamente los hombres que debían contar la historia estaban allí para escribirla con "pluma de fuego:" la Vida de Cristo narrada por los cuatro evangelistas, las epístolas de Pablo y sus compañeros...Y cuando se produjeron los escritos cristianos hubo fieles escribas e iglesias listos para trasmitirlos. El mundo estaba listo para completar la Biblia y dejarla a las generaciones futuras...

La Finalidad Nacional
Dentro de los cuarenta años que siguieron a la muerte de Jesús, Jerusalén fue completamente destruida y los judíos, como nación, se extinguieron. Los judíos se habían mantenido alrededor de Jerusalén durante muchos siglos para que se pudiera pavimentar el camino para el reino espiritual del Mesías. Así, habiendo cumplido su misión, la nación desapareció formalmente...

Así fue como todas las cosas antes del Mesías, y en sus días, convergían hacia El...Todo culminó y tuvo su centro en el Hijo de Dios: la cultura griega, su idioma, la traducción del Antiguo Testamento ("Versión de los Setenta") el poder de Roma que unía al mundo civilizado...Todo estaba listo para el nacimiento de Jesús, el Mesías, en Belén.

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Por qué la creencia en un solo Dios era importante para la venida del Mesías y cuál fue el pueblo escogido para proclamarla?

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¿De qué manera estaba el mundo pagano listo para la venida de Cristo?

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¿Qué factores ayudaron a la difusión del Evangelio y por qué?

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¿Cómo facilitaron las sinagogas judías la fundación de las iglesias cristianas?

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¿Cómo estaban listas todas las cosas en cuanto a idioma, autores y escribas para completar la revelación bíblica?

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CAPITULO II

LOS AÑOS DE SILENCIO
Desde el año 5 A.C. hasta el 26 D.C.
(S. Mateo 1, 2; S. Lucas 1: 2 y 3: 23-38; S. Juan 1: 1-18)

Se nos dice tan poco de los treinta primeros años de la vida del Señor que ellos se conocen como "los años de silencio." Todo comienza con la Encarnación...


1-La Encarnación
Dios se hace carne tal cual había sido profetizado y queda registrado en Jesús para la historia de la humanidad.

La Teología de la Encarnación
El Mesías fue descripto como el Verbo: la función de Cristo para revelar a Dios. Se nos dice de su existencia que no tuvo principio; de su identidad con Dios; de su obrar en la creación y en el origen de la vida...Sin embargo se hizo carne y habitó entre nosotros. Hay en él dos naturalezas: la humana y la divina, como el gran misterio de Dios, verificado por Juan el Bautista y los apóstoles.

La Profecía de la Encarnación
Los anuncios proféticos de la inminente llegada del Mesías fueron dados primero a Zacarías, sacerdote de Jerusalén, que habría de ser, anciano ya, padre de Juan el Bautista que traería a muchos al arrepentimiento y prepararía el camino del Señor.
Seis meses más tarde el ángel Gabriel apareció a María anunciándole su virginal concepción del Salvador; también a José a quien anunció la misión del niño que habría de nacer. Más tarde María fue a visitar a su parienta Elizabeth, la madre de Juan...De dos de las más piadosas familias hebreas que vivían en dos extremos de Palestina vino el anuncio del Verbo que se hacía carne.

La Historia de la Encarnación
María, de Nazareth de Galilea fue elegida para ser la madre del Mesías. Pero las profecías anunciaban a Belén como el lugar de su nacimiento...Ocurrió entonces que el emperador Augusto ordenó que se realizara un censo para empadronar a los súbditos judíos; pero cada uno debía empadronarse en su tierra de origen. José y María eran de la familia de David, de la tribu de Judá y debieron entonces recorrer de casi 130 kms. hasta Belén. Allí no había ya hospedaje y fueron alojados en un establo, "mitad cocina, mitad corral," y en ese lugar nació Jesús.
Por fin la promesa hecha a Adán estaba cumplida (ver Génesis 3: 15): el Verbo fue hecho carne.


2-La Infancia
La infancia de Jesús ocupa muy poco espacio en las narraciones de los Evangelios; sólo dos de ellos se ocupan de Jesús niño y muy brevemente.

El niño y los ángeles
Apenas el niñito Mesías había sido acunado en el pesebre, aparecieron los visitantes celestiales. En los campos de Belén, aquella misma noche estaban unos pastores cuidando sus rebaños, a ellos se apareció un ángel del Señor como portador de las "nuevas de gran gozo," declarando el nacimiento de Cristo en la ciudad de David, y les dio la señal por la cual ellos podían descubrirlo.

El Niño y los Pastores
Los maravillados pastores vinieron de prisa, y sin dificultad encontraron a María, a José y al Niño acostado en el pesebre. Adoraron al niño y se maravillaron; y luego regresaron alabando a Dios.

El niño y la Ley
De acuerdo con la ley judía, el rito de la circuncisión se llevó a cabo cuando el Niño tenía ocho días de nacido. Al mismo tiempo se le dio el nombre que de una manera sobrenatural había sido revelado tanto a María como a José, desde antes del nacimiento y en varias ocasiones.

El Niño y su Consagración
Cuarenta días después de su nacimiento fue presentado en el Templo de Jerusalén. De acuerdo con la prescripción sinaítica, el hijo mayor, del sexo masculino, tanto del hombre como de las bestias, era consagrado a Dios. Tal era el significado de la presentación del Niño Jesús en el Templo.

El Niño y su Reconocimiento
Mientras estaba en el Templo, Jesús recibió un doble reconocimiento como el Mesías. Al anciano Simeón se le había revelado divinamente que "no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor." Simeón tomó al Niño Divino en sus brazos, bendijo a Dios con su memorable cántico, y dio su bendición a los maravillados José y María.
En el mismo instante entró Ana, la devota profetiza viuda, y se unió a Simeón en la alabanza a Dios.

El Niño y los Magos
La Sagrada Familia estaba viviendo en el lugar del nacimiento de Jesús cuando los Magos vinieron del Oriente. Habían sido guiados por las estrellas; la Biblia hebrea contenía la luminosa predicción y fue dada a los Magos, quienes desde luego prosiguieron su jornada de noche, hacia el sur, hacia Bethlehem. La estrella brillaba sobre ellos y los dirigía a la casa donde estaban José y María, en donde encontraron y adoraron al recién nacido, poniendo a sus pies sus ofrendas de oro, incienso y mirra.

El Niño y el Rey
La investigación de los Magos preocupó a Herodes el Grande porque él era un usurpador. Había dirigido a los Magos hacia Bethlehem, con la orden de que si encontraban al Regio Niño, deberían informarle a él, para que también pudiera ir a adorarlo. Pero los Magos, advertidos por Dios, regresaron a su hogar por otro camino. En consecuencia el burlado y enojado rey, dio la furiosa orden de una ejecución en masa de todos los niños varones menores de dos años que hubiera en Bethlehem. Advertido por Dios en sueños, José había llevado al Niño y a su madre a Egipto, que estaba a cien millas al suroeste.

El Niño y su Hogar
Cuánto tiempo permaneció la Sagrada Familia en Egipto, no lo sabemos. Durante su estancia allí se sostuvieron sin dudas en partes con los ricos dones de los Magos, y en parte con el trabajo de José en su oficio. Por fin recibió José el informe de la muerte de Herodes el Grande, e instrucciones para llegar a la tierra de Israel.
Regresó a su antiguo hogar que estaba en Nazareth, entre las colinas de Galilea.


3-Niñez y Juventud
Si Jesús tenía dos años de edad cuando fue traído de Egipto, entonces pasó ventiocho años de los cuales nada se nos dice (salvo un sólo incidente).

Su Desarrollo
Por una oración que encontramos en Lucas, sabemos que su desarrollo se efectuó en cuatro direcciones. En primer lugar, por supuesto, en el sentido físico. "El Niño crecía" en cuerpo; su cuerpo de infante estaba sujeto a las leyes físicas que nos gobiernan ahora. Además, crecía en sabiduría; como hijo de María, no estaba dotado de sabiduría infinita; pero su mente era anhelante, alerta y apreciativa; ganaba conocimientos y adquiría sabiduría.
También aumentaba la simpatía que sus asociados le profesaban: amaron y admiraron al Niño Perfecto. Y, por otra parte, crecía en gracia para con Dios, a medida que avanzaba en años.

Sus Oportunidades
Tuvo las mejores oportunidades para este crecimiento sistemático. La vida hogareña de Jesús fue ideal; a la cabeza de la familia estaba José, un hombre a quien un ángel del Señor se le había aparecido una y otra vez; María era la reina de aquel hogar, esposa fiel y madre modelo; Jesús era perfecto en su obediente sumisión y ejemplificaba todas las cualidades de una niñez ideal. La sinagoga local le proporcionaba la educación suplementaria a la que recibía en el hogar. Así, en medio de las sencillas satisfacciones del hogar de un carpintero, Jesús pasó los primeros años de su vida.

La Primera Visita al Templo
A los doce años Jesús hizo la memorable visita a Jerusalén para asistir a la Pascua. Intenso debe haber sido su interés en lo que vio y oyó. Y cuando José y María se reunieron en la caravana galilea en su regreso al hogar, Jesús fue dejado atrás. José y María encontraron al tercer día a Jesús, en el Templo, "en medio de los doctores," como un oyente atento, y un estudiante diligente.
Al suave y a la vez reprensivo interrogatorio de María, Jesús respondió con las primeras palabras que se registran de él: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabías que en los negocios de mi Padre me conviene estar?" A esta temprana edad comprendió su misión como Hijo de Dios.

Los Años de Espera
Y ahora, sobre el rostro de Jesús, se corre el velo de diez y ocho años de los cuales no hay ninguna información. De este modo, por la misteriosa Encarnación, en la santa niñez, y al través de los largos años de los cuales no tenemos informes, se estaba desarrollando
la fuerza que en tres años de vida pública pasmó al mundo y puso los fundamentos de un reino indestructible.

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Qué dos naturalezas se unen en Jesús y por quién verificamos esta unión?

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¿Cómo fue anunciado el nacimiento de Jesús?

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¿Qué extraemos del mensaje de los ángeles a los pastores?

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Relata la visita de los magos y su significación.

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¿En qué aspectos (cuatro) de efectuó el desarrollo del niño Jesús?

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¿Qué sucedió cuando Jesús tenía doce años y que enseñanzas extraemos de estos
acontecimientos?

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CAPITULO III

EL AÑO DE LOS PRINCIPIOS
Desde la primavera del año 27 hasta el verano del año 28
(S. Mateo 3: 1 a 4: 17; S. Marcos 1: 1-15; S. Lucas 3: 1 a 4: 31; S. Juan 1: 19 a
4: 54)

Esta época, desde su bautismo en el Jordán hasta su establecimiento en Capernaum, presenta la divina introducción a su obra, sus primeros triunfos en ella, y el campo escogido para ella.


1-La Introducción Divina predicha por Juan
0La majestuosa figura de Juan el Bautista aparece en el fondo de la historia evangélica. En el verano o en el otoño, él comenzó su ministerio. No en las ciudades ni en las sinagogas, sino en los bancos del bajo Jordán, llamando a la gente al bautismo del arrepentimiento y anunciando el rápido advenimiento del Mesías.
La apariencia personal, y el excelso tema del Bautista fueron completamente suficientes para despertar a sus compatriotas. A los investigadores, este profeta, que era uno de los más grandes, les respondía con palabras de sabiduría. Muchos de ellos comenzaron pronto a pensar si sería él el Mesías. Pero esta singular y osada personalidad fue fiel a su misión. El mismo se declaró siervo del glorioso Personaje que venía, y el precursor del Rey que se acercaba prestamente.

Cumplida en el Bautismo
Seis meses habían pasado del ministerio del Bautista, y entonces por primera vez en dieciocho años Jesús aparece en la historia evangélica. El significativo bautismo fue el primer acto de su madurez del cual tenemos informe.
¡No es de sorprender que Juan se resistiera a sumergir a su impecable compañero!
¿Por qué el Perfecto había de ser bautizado?
Pero con calma, la voz autoritativa de Jesús, la cual el Bautista no osó desobedecer, dijo sencillamente: "Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia." Esto colocó a Jesús de una manera visible en las filas del verdadero Israel; lo convirtió el un ejemplo luminoso para todos sus seguidores...
Y así los dos bajaron al río, y allí se celebró el más grande de los bautismos Cuando emergieron del agua, el Espíritu descendió, el Padre habló, el Hijo fue aprobado, y el bautizador comprendido.

Probado en el Desierto
La gloria de la hora bautismal fue momentánea. Del Jordán fue Jesús al desierto bajo el impulso del Espíritu. Allí fue probado para su obra por medio de tres grandes tentaciones:
1-En el hambre que Jesús sentía después de los cuarenta días de ayuno, ¡Cuánto hubiera deseado un hombre hambriento que aquellas piedras fueran pan! Ahora bien, si Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios, ¿Por qué no podía convertir aquellas piedras en pan? Pero Jesús nunca obró un milagro para sí mismo. El haber cedido hubiera revelado egoísmo y desconfianza; de aquí que Jesús permaneciera firme en su confianza en Dios.
2-El segundo conflicto fue sostenido en una de las alas del Templo que por un lado miraba hacia las profundidades del valle de Hinnom, profundidades que causan vértigo. Aquí Satán le propuso, como una prueba de su confianza, que se arrojara en las profundidades haciendo referencia a los ángeles. Esta fue una tentación a la presunción; pero la red tan arteramente tendida fue rota por la espada del Espíritu; la prueba innecesaria de la fidelidad de Dios a sus promesas está expresamente prohibida.
3-Satán llevó a Jesús a la cumbre de una montaña muy alta desde donde le mostró, de una manera desconocida, todos los términos de la tierra con su gloria y poder. Allí él mismo se desenmascaró: llanamente expresó su único deseo y procuró lograr la adoración y el servicio del Hijo de Dios, por medio de un soborno mundanal. Pero Jesús vio que si él cedía, el Salvador del mundo no sería más que un demonio. Por esto Jesús derrotó al Tentador con otra estocada de la espada de la verdad: "Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás."

De esta manera, con todas las ventajas en su favor, Satán asaltó al Hijo del Hombre con la ingeniosidad y fuerza más grande posibles. Pero en todos los campos fue frustrado y vencido, y en todas las tentaciones Jesús fue fiel a su misión.


2-Los Primeros Triunfos
El Primer Reconocimiento Público
Después del largo ayuno y de las terribles tentaciones, Jesús regresó del desierto hasta donde se encontraba el Bautista, quien todavía estaba muy ocupado predicando en los bancos del Jordán y bautizando en sus aguas. Cuando Jesús se acercaba, Juan lo miró intensamente, y por primera vez, señalando a Jesús, dijo a los circunstantes: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." Sin embargo, no hubo ninguna demostración visible de la aceptación del Mesías.

Los Primeros Discípulos
Sin embargo, fueron de más frutos los dos días siguientes. Fueron los primeros días del ministerio de Jesús; a la sazón fueron pronunciadas las primeras palabras que tenemos registradas de su vida pública; se desarrolló la primera de numerosas entrevistas; fueron ganados los primeros discípulos; y se hicieron los primeros esfuerzos en favor de él. Seis discípulos fueron ganados para Jesús. Todos fueron traídos por medio de un esfuerzo personal. Cuando Jesús pasó frente a ellos, el Bautista dijo a Juan y a Andrés: "¡He aquí el Cordero de Dios!" entonces estos fieles discípulos del ilustre precursor "siguieron a Jesús" y en la tarde se pusieron a trabajar por su nuevo Maestro. Pedro fue el primer fruto del trabajo evangelístico; fue traído a Jesús por su hermano Andrés. Puede ser que Juan haya tenido el mismo éxito con su propio hermano. Al siguiente día, cuando el grupo se puso en marcha hacia Galilea, ganaron dos discípulos más: Felipe y Natanael.

El Primer Milagro
A tiempo para asistir a una boda, al tercer día, Jesús y sus discípulos llegaron a Caná, el hogar de Natanael y el escenario del primer milagro. Jesús y su madre fueron huéspedes invitados, sus discípulos también. Casi se había terminado la fiesta de seis o siete días, cuando de pronto se acabó el vino. Había allí seis grandes tinajuelas de piedra, Jesús ordenó a los siervos que las llenaran de agua, y ellos las llenaron hasta el borde. Al mandato de Jesús, el agua, convertida en vino, fue sacada y presentada al director de la fiesta, quien, después de probarlo, dijo al novio: "Todo hombre pone primero el buen vino,...y tú has guardado el buen vino hasta ahora."

3-El Campo Escogido
Por fin Jesús estaba en el umbral de su ministerio, designado como el Mesías, ayudado por un cuerpo de discípulos, y autenticado por los primeros milagros. ¿Cuál sería el campo escogido para sus labradores?

¿Jerusalén?
Después de la boda de Caná, Jesús bajó a Capernaum para estar allí un poco de tiempo; y luego fue a Jerusalén para asistir a la Pascua.
Aquí limpió el Templo, con lo cual en gran manera atrajo la atención y despertó una posición cruel. El obró numerosos milagros que no están registrados y que hicieron que muchos creyeran, aunque por desgracia, de una manera superficial. Empero esta primer aparición pública en Jerusalén llegó hasta el Sanedrín, conquistado aún allí, un discípulo secreto del Mesías. Nicodemo, un antiguo del Sanedrín, rico y de mucha influencia. Nicodemo estaba profundamente impresionado, pero no confesó a Cristo abiertamente. Evidentemente no había llegado el tiempo oportuno para la obra mesiánica en Jerusalén.

¿Judea y Después Jerusalén?
Probablemente el resto del año lo empleó predicando y bautizando en Judea, con un éxito que sobrepasó al gran precursor. Pero los eclesiásticos de la capital se dieron cuenta de esto y levantaron nubes de oposición. Claramente ni Judea ni Jerusalén fueron hospitalarias para el Mesías. "A los suyos vino, y los suyos no lo recibieron." Debía haber un camino de campo.

De Regreso a Galilea
Volviendo de Judea, el único y natural campo estaba en el aire más libre de Galilea. En el camino hacia allá, Jesús y los discípulos pasaron por Samaria. En el pozo de Jacob se desarrolló el notable coloquio con la mujer samaritana. Y fue sembrada la semilla para la cosecha que recogieron los Apóstoles (Hechos 8) varios años más tarde. Jesús y los discípulos continuaron su jornada hacia el norte de Galilea, donde pasó los dos años principales de su ministerio terrenal.
Cuando llegó a Judea, su primer alto fue en Caná, el hogar de su discípulo Natanael y el lugar donde efectuó su primer milagro. En ese caso dicha cuidad era el lugar más favorable para el principio de su obra en Galilea. El principal evento, relacionado con su breve estancia aquí, fue la curación del hijo del noble en Capernaum, que estaba a veinte millas de distancia. El milagro, siendo el segundo que se efectuó en Galilea, ganó para Jesús la fe del noble y su familia, quienes sin duda, fueron una inmensa ayuda en el gran trabajo de Cristo, trabajo qué pronto tendría su centro en Capernaum y que irradiaría de allí.
Poco después, Jesús, hizo una visita a su antiguo hogar en Nazareth. El sábado asistió al servicio de la sinagoga, siguiendo la costumbre que había tenido desde su niñez. Se le pidió que leyera e interpretara las Escrituras, y leyó una profecía Mesiánica de Isaías y declaró que su cumplimiento estaba en él mismo. Esto enfureció a la multitud, que lo llevó al risco que mira hacia el pueblo, con la intención de arrojarlo desde allí para matarlo. Desde allí, él pasó libremente por la multitud y continuó su camino.
Después, Jesús descendió a la cuidad de Capernaum, la cual en lo futuro sería su hogar galileo. Era el centro de un distrito muy populoso que bordeaba el Mar de Galilea. Allí residía el noble cuyo hijo Jesús había sanado. Algunos de los discípulos también vivían por ahí cerca. Capernaum era, por lo mismo, la base más apropiada para el agresivo trabajo del nuevo Profeta, que instaló aquí el lugar de su gran ministerio galileo

Cuestionario de repaso e investigación:
Haz un repaso de lo que hemos visto sobre Juan el Bautista:

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¿Cómo fue tentado Jesús?

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¿Quiénes fueron los primeros discípulos de Jesús?

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¿Qué lección extraemos del primer milagro de Jesús?

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¿Cómo recibieron los galileos a Jesús y qué sucedió luego en Caná y en Nazareth?

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¿En dónde se estableció después Jesús?

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CAPITULO IV

EL AÑO DE LOS VIAJES
Desde el verano del año 28 d. de C. hasta la primavera del año 29 d. de C.
(Mateo 4:18 a 15:20; Marcos 1:16 a 7:23; Lucas 5:1 a 9:17; Juan 5:1 a 6:71).


Primera Parte - El Primer Viaje
Nuestro Señor, teniendo Capernaum como base, hizo tres notables viajes de predicación por Galilea.

1- La Preparación
El primer viaje comenzó con el llamamiento de cuatro discípulos, y con una notable exhibición de poder en Capernaum. Dos pares de hermanos: Pedro y Andrés, Santiago y Juan, habían pescado toda la noche sin recoger nada. A la palabra de Jesús, que los encontró lavando sus redes, ellos entraron otra vez al mar e hicieron una pesca milagrosa. Luego vino el llamamiento que demandaba un cambio de vocación: en adelante ellos serían pescadores de hombres.
Jesús pasó el siguiente sábado enseñando y sanando. Enseñó a la gente y echó fuera un demonio, y también sanó de fiebre maligna a la suegra de Pedro. Después del crepúsculo ministró a las multitudes que se reunieron en la casa de los pescadores.

2-El Itinerario
Jesús comenzó su primer viaje de enseñanza, predicación y curaciones a través del sur de Galilea. Esto sucedió en el verano del año 28, fue el contacto inicial del Mesías con el mundo galileo, y debe haber producido una impresión profunda, pues grandes multitudes lo siguieron con reverencia por sus milagros y maravillados de su doctrina.

3-La Oposición
En Capernaum:
Cuando Jesús regresó a Capernaum perdonó los pecados del paralítico que había sido bajado por el techo. Los escribas se horrorizaron de que Jesús dijera que tenía poder para perdonar pecados. Pero a su mandato, el paralítico recogió su cama y caminó delante de todos ellos.
De este modo Jesús el Sanador, autenticó a Cristo, el Perdonador.
Por otra parte los religiosos criticaron la fiesta que Mateo hizo en honor de Jesús y sus discípulos. Fueron invitados también los publicanos y pecadores que eran sus antiguos amigos y compañeros de Mateo. Jesús les dijo que el lugar del médico está entre los enfermos.
También lo criticaron por estar en el banquete mientras ellos y los discípulos de Juan estaban ayunando. El les contestó que el verdadero ayuno no es un deber arbitrario, sino un deber impelido por una necesidad consciente.
En Jerusalén:
Mientras asistía a la fiesta en Jerusalén también encontró oposición judía. El sábado vino al estanque de Bethesda, y allí encontró a un inválido que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo; Jesús le ordenó que tomara su lecho y anduviera. El enfermo obedeció y fue sanado. Y ésto fue lo que los judíos criticaron como una violación del sábado. El Sanador fue acusado ante el Sanedrín, y probablemente fue excluido de Judea so pena de muerte.
En un Campo de Trigo:
En el regreso a Galilea otras dos escenas que se desarrollaron en sábado, provocaron la censura farisaica. Mientras pasaba por un campo los discípulos, teniendo hambre cortaron algunas espigas. Los criticones fariseos, lo declararon como un acto contrario a la ley. Jesús replicó aseverando que El era dueño del sábado.
En la Sinagoga:
Al siguiente sábado Jesús asistió a la sinagoga como de costumbre. Estaba también presente un hombre que tenía seca la mano derecha. Los fariseos tenían la esperanza de tener éxito para acusar a Cristo de quebrantar el sábado. Pero El declaró que estaba bien hacer lo bueno en sábado. El hombre fue entonces sanado; ésto mostraba la aprobación de Dios: una prueba de su fe y una exhibición del poder de Cristo, disipando inmediatamente la oposición e iluminando sus propias enseñanzas.

4-El Resultado
Fama Esparcida Ampliamente.
Jesús fue oído por el pueblo y muy pronto estuvo en la cumbre de su fama sobre la tierra. Las noticias de su gran trabajo se esparcieron hasta Siria. De todas partes le traían enfermos, endemoniados, paralíticos, epilépticos; y él los sanaba a todos. Las multitudes que le seguían crecían más y más.

Llamamiento de los Doce:
Después de haber pasado una noche entera en oración, reunió a sus discípulos a su alrededor en la cumbre de la montaña, y de entre ellos escogió a los Doce, que en lo sucesivo serían los ayudantes, los testigos y compañeros en su ministerio.
Más tarde fueron enviados por parejas para trabajar en la obra. El impetuoso Pedro es enviado con el prudente Andrés; el ambicioso Santiago con el espiritual Juan; el torpe Felipe con el perspicaz Bartolomé; el escéptico Tomás con el creyente Mateo; el práctico Santiago con el doctrinal Judas; el entusiasta Simón Zelote con el negociante Judas Iscariote.
No había ningún hombre de rango, de riqueza o de cultura entre ellos; estos Doce tenían sus mentes sin prejuicios; eran hombres pobres que pertenecían "al estracto en que está el centro de gravedad de la humanidad;" y ellos tenían un carácter sencillo, hogareño, natural, que los hacía idóneos para su trabajo especial.



El Sermón del Monte:
El Sermón del Monte tal vez fue predicado en las cumbres del Hattin, cerca de Capernaum. Fue el discurso inaugural del Reino, pronunciado a los Doce recién escogidos

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Dónde fue Jesús en el primer viaje, cómo se preparó y cuáles fueron las características destacadas?

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¿Qué oposición sufrió el Señor y de quiénes?

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¿Cuál fue el resultado de este primer viaje?

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¿Qué clase de hombres fueron escogidos para ser sus discípulos?

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¿Qué importante discurso pronunció Jesús?

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CAPITULO V

EL AÑO DE LOS VIAJES

Segunda Parte - El Segundo y Tercer Viaje

Segundo viaje
Contraste en los Beneficiarios:
De los beneficiarios de Jesús en este tiempo, uno fue el distinguido Centurión romano en Capernaum, y el otro fue la pobre viuda de la villa de Naín.
Cuando Jesús y los Doce regresaron del monte a Capernaum, fue llamado por varios de los ancianos judíos a petición de un oficial a quien ellos admiraban y respetaban. Sin dilación y sin preguntar, Jesús fue con ellos. Mientras se acercaban al hogar del Centurión, éste envió un mensaje declarando su indignidad para hospedar a Jesús, y exhibiendo una fe sin paralelo en el Gran Médico. Ante esto Jesús se maravilló, y sobre él colocó la corona de la bendición.
Al día siguiente se acercaron a la villa de Naín y encontraron un cortejo fúnebre; el hijo único de una viuda iba a ser sepultado. A la afligida madre, Jesús le dijo: "No llores." En seguida hizo al muchacho volver a la vida y lo entregó a su madre.

Contraste en la Actitud:
El trabajo y la fama crecientes de Jesús en Galilea llegaron a oídos de Juan el Bautista, quien estaba prisionero en el solitario castillo de Machaerus, al oriente del Mar Muerto. En su duda y depresión envió mensajeros directamente a Jesús para que confirmaran su fe. En un momento de descanso Jesús les ordenó que regresaran adonde estaba Juan y le dijeran lo que habían visto y oído. Mientras ellos iban llevando un mensaje de aliento para la fe del Bautista, Jesús pronunció el memorable tributo a su ilustre precursor como el más grande de los profetas. Luego uno de los fariseos le ofreció una cena. Mientras se servía la cena, vino una mujer pecadora y lloró a los pies del Maestro y los roció con sus lágrimas
penitentes, las secó con su cabello, y vació sobre él el precioso ungüento de un frasco de alabastro. Simón el anfitrión, se escandalizó de que Jesús no rechazara tales atenciones de una mujer despreciada por la sociedad. Pero Jesús justificó ampliamente su propia actitud, y perdonó a la penitente mujer.

Contraste en el Trabajo:
Después Jesús regresó a Capernaum.
El primer acto del primer día fue la curación completa de un hombre que era ciego, mudo y endemoniado. Los fariseos entonces demandaron de El una señal que pudiera autenticarlo con el Mesías; mas El no satisfizo la curiosidad incrédula de ellos. En seguida yéndose a la playa en busca de un lugar más cómodo, Jesús pronunció su notable sermón acerca de "Las Parábolas del Reino."
Estas ocho parábolas retratan el Reino Mesiánico desde su establecimiento en los corazones de los hombres hasta su consumación ante el tribunal de Dios.
-La Parábola del Sembrador.
-La Parábola de la Cizaña.
-La Parábola de la Semilla de Mostaza
-La Parábola de la Levadura.
-La Parábola del Tesoro Escondido.
-La Parábola de la Piedra Preciosa.
-La Parábola de la Red.
-La Parábola del Padre de Familia.

En la tarde de aquel día Jesús se fue al otro lado del mar con sus discípulos, en una barcaza. Cansado hasta estar exhausto, se acostó en la parte posterior del bote, y de pronto se quedó dormido. Pero fue despertado en medio de una violenta tempestad, la cual fue aquietada repentinamente al mandato de su voz. Cuando aquella noche, o en la mañana siguiente, llegaron a tierra, fueron sanados los endemoniados; y los puercos impulsados por los demonios que habían sido sacados de los enfermos, se arrojaron al lago. Los ganaderos resintieron la pérdida de esos animales y, a petición de los propietarios, Jesús volvió a cruzar el mar otra vez para ir a Capernaum en donde resucitó a la hija de Jairo, curó a la mujer que tenía flujo de sangre , restauró la vista a dos ciegos, y curó al endemoniado mudo.

Tercer Viaje
El tercer viaje de predicación por Galilea estuvo caracterizado por media docena de incidentes.

Cristo y sus Conciudadanos:
El primer lugar en donde se detuvieron fue Nazaret. Sus conciudadanos se maravillaron de su sabiduría y de sus obras; pero se enojaron con El y le rechazaron. Jesús se fue de allí.

Cristo y Sus Heraldos:
Desde un punto desconocido Cristo envió a los Doce en su primera misión independiente como evangelizadores del mundo, fueron comisionados para anunciar la presencia del Mesías. De dos en dos, viajaron atravesando los pueblos y villas de Galilea, tal vez durante varias semanas.

La Tarea de los Doce:
Aunque los autorizó para viajar entre los judíos de toda la tierra, no es probable que en esta ocasión ellos hayan ido más allá de las fronteras australes de su nativa Galilea.
Los apóstoles eran todavía completamente incompetentes para trabajar entre los gentiles y los samaritanos.
Debía asegurarse primero una fuerte base de operaciones entre el pueblo escogido antes de salir y alcanzar a todas las naciones. La obra de ellos era doble. La primera y más importante fase era predicar el acercamiento y presencia del Reino de los Cielos.
La segunda fase consistía en obrar milagros. El Gran Sanador dio a sus primeros representantes poder para sanar enfermos, vencer la muerte y echar fuera demonios.
Ellos no debían exigir ni esperar remuneración de este viaje. Su comisión y su poder para sanar lo recibieron gratuitamente de Cristo: de la misma manera ellos debían ejercitarlos para el bien de otros. Por lo mismo Jesús dijo: "De gracia recibisteis, dad de gracia."

Cristo y Su Precursor:
Por causa de su reprensión a Herodes y Herodías, Juan languideció en una prisión durante un año, pero no se retractó, y Herodías estaba constantemente buscando la manera de matarlo. Por fin, Herodías, con osadía y falta de decoro, pero con éxito, hizo que su hija Salomé bailara ante los viciosos, obteniendo un gran aplauso. La jactanciosa oferta de Herodes homenajeando a la muchacha dispuesto a darle lo que quisiese, fue contestada con la demanda de la cabeza de Juan en una charola. Así ocurrió y así murió el gran precursor.

Cristo y la Multitud:
Agitado por la noticia de la muerte de su precursor, necesitando descanso y distracción, y afrontado del creciente peligro en Capernaum, Jesús se apartó a través del Mar de Galilea al distrito deshabitado de su playa noreste. Pero la multitud le siguió por tierra, y ya avanzada la tarde había varios miles que todavía aguardaban su ministerio. Jesús decidió que aquella multitud debería ser alimentada antes de despedirla. Pero todos los recursos que tenían a la mano eran cinco panecillos y dos pequeños peces. Sin embargo con la comida del muchachito, Jesús satisfizo a la multitud que estaba sentada. Inmediatamente la gente reconoció a Jesús como el Mesías, y por la fuerza trataron de hacerlo Rey.

Cristo y El Padre:
Rogando a los discípulos que se fueran, y dispersando luego a la multitud, "subió al monte a orar," en amante comunión con el Padre. Se demoró hasta pasada la medianoche. Mientras los discípulos encontraron una tempestad en medio del mar, y su bote fue prácticamente torturado por las olas, y eran ya después de las tres de la mañana. Las turbulentas aguas fueron como pavimento para los pies del Maestro, que caminando sobre ellas fue hasta el bote, formando una carretera hasta los apóstoles. Pero, a medida que se acercaba ellos iban alarmándose, hasta que se dieron cuenta de que era el Señor. El impetuoso Pedro, pidiendo permiso, empezó a caminar sobre las aguas para dirigirse hacia Jesús. El debilitamiento de la fe del apóstol abrió las fauces del abismo, entonces Pedro, hundiéndose, gritó pidiendo auxilio. Jesús lo reprobó y lo levantó, y después los dos subieron a bordo del barco. En aquel momento el viento cesó y las turbulentas aguas volvieron a su tranquilidad.

Cristo y Sus Críticos:
Los judíos siempre pretendían de Jesús milagros y dádivas. Pero había algo más elevado que ellos no podían comprender; debían saber que el Padre las da el verdadero pan del cielo. Hasta cierto punto, algunos comprendieron lo que Jesús quería decir, por eso le rogaron: "Señor, danos siempre este pan." Entonces Jesús les presentó la lección más importante del milagro que tanto interés había despertado: "Yo soy el pan de vida". Muchos de sus declarados discípulos, así como el gran cuerpo de los judíos, se tornaron entonces en contra de Cristo porque se declaró ser el Pan de Vida. Y con la mengua de las multitudes, señalamos la crisis en Capernaum y el distintivo principio del fin.

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Quiénes acompañaron a Jesús en el segundo viaje?

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¿Cómo recibió Nazaret a Jesús en el tercer viaje?

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¿Con qué misión y qué consejos fueron enviados los discípulos?

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¿Cómo murió Juan el Bautista y cómo le destacó Jesús?

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¿Qué impulsó a Jesús a alimentar a los cinco mil?

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¿Qué puedes decir de la comunión de Jesús con el Padre?

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CAPITULO VI

EL AÑO DE LOS RETIROS
Desde abril del año 29 d. de C. hasta abril del año 30 d. de C.
Mateo 15:21 a 29 :34; 26:6-13; Marcos 7:24 a 14:9; Lucas 9:18 a 19:28;
Juan 7:1 a 12:11.

El último año de la vida de nuestro Señor fue caracterizada porque él se retiró cuatro veces del centro de sus actividades: por causa de la cruel oposición, la necesidad del descanso físico, y la instrucción privada de los Doce. En dos visitas a Jerusalén apareció como el Mesías.

1- Primer retiro hacia Tiro y Sidón
En Siro-Fenicia:
Una jornada de treinta o cuarenta millas rumbo al norte llevó a Jesús y a los discípulos a las montañas de Fenicia, la primera y última visita que hizo Jesús a territorio gentil. Pero fue breve, puesto que una buena mujer del vecindario le pidió urgentemente que sanara a su hija endemoniada.

En Decápolis:
El acto de misericordia acortó su estancia en Fenicia. La ruta de retorno estaba rumbo al norte a través del territorio de Sidón, atravesando el alto Jordán, y hacia el sur en el lado oriental del Mar de Galilea, probablemente en las cercanías de Gadara. Aquí Jesús enseñó a la gran multitud que se reunió, sanó a los cojos, ciegos mudos y enfermos, y milagrosamente alimentó a cuatro mil que durante tres días habían asistido a presenciar su ministerio.

De Regreso al Hogar Otra Vez:
A su regreso en Capernaum, los fariseos y los saduceos demandaron que Jesús les diera una prueba celestial, pero les replicó que no les daría otra señal. Contra la falsa y sutil enseñanza de ellos, previno a sus discípulos, y luego curó a un ciego, enviándolo directamente a su casa para no atraer la curiosidad crítica.

2- Segundo Retiro: Hacia Cesarea de Filipo
Una Lección de Fe:
Jesús se retiró, esta vez, yendo en dirección al noreste, en las cercanías de Cesarea de Filipo, cerca de las fuentes del Jordán. Aquí su ministerio alcanzó un clímax en la gran confesión de Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente."
Inmediatamente vino la bendición sobre Pedro y la profecía de la iglesia invencible.

Una Lección de Gloria:
Buscando soledad y fuerza para su alma, Jesús, acompañado por el trío de discípulos íntimos, en la última parte de la tarde, ascendió a uno de los contrafuentes del Monte Hermón. Allí oró; su aspecto se cambió; Moisés y Elías aparecieron y conversaron con Jesús; la voz celestial proclamó el mensaje: "Este es mi Hijo amado; a él oíd". A medida que descendían, cada uno de ellos debió haber sentido un santo temor por el testimonio de la Transfiguración.

Una Lección de Poder:
El ansioso padre de un muchacho endemoniado vino a los discípulos, pero ellos no pudieron sanarlo. Cuando Jesús regresó, el mal espíritu fue echado fuera del muchacho. Lo tomó de la mano, lo levantó, y lo entregó sano a su padre.

Una Lección de Fraternidad:
Volviéndose otra vez al hogar, Jesús volvió a anunciar la tragedia de la cruz. En el camino iniciaron una indigna disputa en cuanto quién sería el mayor en el nuevo reino. Cuando el grupo encontró un lugar en soledad, probablemente en el hogar de Pedro, la disputa que fue iniciada en el camino fue considerada por Jesús, quien tomando a un niño lo puso en medio de ellos y curó la frialdad de los unos para con los otros reprendiendo su ambición con humildad, su contienda con unidad, y su su estrechez de criterio con perdón.

3-Dos Visitas a Jerusalén:
En la Fiesta de los Tabernáculos:
En sus dos visitas a Jerusalén en el otoño, Jesús asistió a la Fiesta de los Tabernáculos en octubre y a la Fiesta de la Dedicación en diciembre. A su llegada se presentó inmediatamente en el Templo y comenzó a enseñar. Jesús comparó el permiso mosaico para circuncidar en sábado, con la curación que él efectuó del hombre enfermo en el estanque de Bethesda, por lo cual fue desterrado de Judea. Las autoridades procuraron arrestarlo, pero no pudo hallarse a ninguno que quisiera poner las manos sobre él. Y cuando el asunto fue presentado ante el Sanedrín, Nicodemo, con quien tal vez otros estaban de acuerdo, fue criticado por su notable y eminente pregunta: "¿Juzga nuestra ley a hombre, si primero no oyere de él, entendiere lo que ha hecho?". De esta manera Jesús enseñó durante algún tiempo sin interrupción. Pero las cosas cambiaron un día o dos después. Ellos le llamaron samaritano, endemoniado, jactancioso que decía ser más grande que Abraham. Y cuando El con toda calma les dijo: "Antes que Abraham fuese, yo soy", la ira de ellos llegó al punto más alto. Recogieron piedras para arrojárselas, "mas Jesús se encubrió, y salió del Templo."

Adiós a Galilea:
Vemos a Jesús diciendo adiós a Galilea, aunque todavía le siguen grandes multitudes yendo hacia Jerusalén. Se inauguró otro vigoroso movimiento evangelístico: treinta y cinco pares de discípulos obedecieron su mandato de ir delante de El y anunciar su venida. Siguiendo hacia Jerusalén, Jesús vino otra vez a Bethania, en donde siempre encontraba el "abrigo de corazones amantes." Fue en esta ocasión cuando Marta estaba preocupada por los muchos trabajos de la casa, y María se sentó como una discípula quieta a los pies del Maestro.

En la Fiesta de la Dedicación:
Cuando asistieron a la Fiesta de la Dedicación, Jesús y los discípulos encontraron en la puerta del Templo a un mendigo, ciego desde su nacimiento. Jesús untó con lodo los ojos del ciego, y le mandó que se lavara en el estanque de Siloé. El hombre obedeció y regresó con su vista perfecta, restaurada.
Más tarde cuando Jesús caminaba en el Pórtico de Salomón, los judíos se juntaron alrededor de él y le pidieron que les dijera explícitamente si El era el Cristo. El les respondió que ya se los había dicho, pero que ellos eran incrédulos. Sin embargo cuando el declaró "yo y el Padre una cosa somos", tomaron piedras con la intención de matarlo por blasfemo, pero "él se salió de sus manos."

4-Tercer Retiro: A Perea
El tercer retiro fue a Perea, al oriente del Jordán, en donde trabajó con mucho éxito sobre la base hecha de la obra de su precursor y del ministerio realizado por los setenta.

Con las Multitudes:
En la primera escena del ministerio en Perea, el piadoso Jesús enseñó una oración modelo, cuyo contenido estudiaremos en una unidad próxima. Una mujer enferma durante dieciocho años, fue sanada en sábado, incurriendo en el disgusto de los legalistas, por el quebrantamiento técnico del sábado, y ocasionó la defensa del Salvador, quien les dijo que era una inconsistencia hipócrita pretender dejar a esta mujer sujeta a la enfermedad hasta el día siguiente, y, sin embargo no vacilar en conducir ese mismo día, al agua, un buey o un asno sedientos.
Cuando los fariseos lo previnieron del intento asesino de Herodes, replicó con un mensaje para el astuto monarca, y terminó con un lamento sobre Jerusalén, donde al final sería ofrecida su vida.

Con los Fariseos:
Un sábado, probablemente en enero del año 30 d. de C., Jesús aceptó una invitación a comer con un prominente fariseo cuyos motivos para tal invitación, según parece, no fueron de los mejores, puesto que los otros fariseos estaban allí y "le acechaban" para ver si podían encontrar en El alguna falta. Aquí fue sanado el hombre hidrópico, y Jesús anticipó y contrarrestó la crítica de este hecho como un quebrantamiento del sábado. Les enseñó enseguida una lección de humildad a los invitados que escogían sus propios asientos, y al anfitrión le dijo que la verdadera hospitalidad incluye a los destituidos más que a los ricos.
A pesar de la desaprobación farisaica, Jesús recibió bien a los publicanos y a los pecadores, en cuyo favor pronunció tres de sus más conocidas parábolas: La Oveja Perdida, La Dracma Perdida, y el Hijo Perdido o Pródigo.

Con los Discípulos:
Algunas instrucciones fueron dadas directamente a los discípulos. La primera estaba sintetizada en la parábola del Mayordomo Injusto, parábola que enseña el valor de la prudencia. La segunda fue dada en la parábola del Rico y Lázaro, mostrando en contraste entre los dos en el mundo físico y en el espiritual. La tercera lección acentuaba el deber de perdonar repetidas veces al transgresor penitente.

Con las Hermanas Afligidas:
El ministerio de Jesús se terminó repentinamente con el llamado de Jesús al afligido hogar de Bethania. Aunque estaba a una distancia de más de veinte millas cuando Lázaro murió, Jesús percibió el hecho y lo comunicó a sus discípulos. A su debido tiempo Jesús vino, y llorando fue llevado al lugar del sepulcro. Jesús hizo a su amigo muerto volver otra vez a la vida, a la salud y al hogar.

5-Cuarto Retiro: A Efraim
Hacia el Norte, a Efraim:
Mientras que la resurrección de Lázaro hizo que algunos creyeran, en otros despertó hostilidad; hasta el Sanedrín tuvo una reunión formal, y Caifás declaró que Jesús era digno de muerte. Por ésto mismo de Bethania se fue al norte a una ciudad llamada Efraim. Aquí se quedó con sus discípulos en un retiro del cual no tenemos informe, probablemente durante la mayor parte de febrero y marzo anteriores a la crucifixión.

Hacia el Oriente, a Perea:
En el camino de Efraim al Jordán, Jesús sanó a los leprosos a la entrada de una villa desconocida; pronunció las parábolas de la viuda inoportuna y la del fariseo y el publicano; replicó a la investigación farisaica en cuanto al divorcio; tomó a los niños en sus brazos y los bendijo y contestó al joven legalista rico que buscaba la vida eterna.

Hacia el Sur, a Jericó:
Prosiguiendo hacia el sur a través de Perea, Jesús tomó aparte a los Doce y les predijo el destino de El en Jerusalén. Poco después de esta triste profecía, y aparentemente ignorando su significado, Santiago y Juan con su madre pidieron al Señor puestos de honor en el Reino. Presta y firmemente Jesús los reprendió por su ambición e hizo énfasis de la grandeza de la humildad. Volviendo a cruzar el Jordán y llegando a las cercanías de Jericó, Jesús sanó a dos mendigos: Bartimeo y su compañero; convirtió a Zaqueo, el jefe de los recaudadores de rentas en Jericó; y por último pronunció las parábolas de los Talentos.

De Regreso a Bethania:
Entonces el Maestro, por última vez, ascendió las montañas que están entre Jericó y Jerusalén. Probablemente llegó a Bethania la noche del viernes anterior a la semana de Crucifixión; en tal caso, fue el 31 de marzo del año 30 d. de C. En la puesta del sol del sábado, se tuvo una fiesta en la casa de Simeón el leproso, quien indudablemente había sido curado por Jesús. En esta memorable ocasión Marta sirvió, Lázaro se sentó a la mesa con el Maestro, y María ungió a Jesús con un perfume rico y precioso. La protesta de los discípulos por ésto, encabezados por Judas, hizo que el Salvador hablara en defensa de María y dejara una momento eterno para quien había ungido el cuerpo de El antes de su muerte y antes de su sepultura.
La reprimenda de Jesús llegó hasta la médula de Judas, y éste, de allí en adelante, se convirtió en un enemigo secreto que esperaba la hora de la venganza.

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Cuáles son las características distintivas de este período en la vida de Jesús?

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¿Qué apartó a Jesús del descanso que se proponía en las montañas de Fenicia?

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¿Cómo fue recibido en Decápolis y que sucedió allí?

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¿Qué lección suprema recibieron los apóstoles en Cesarea de Filipo?

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¿Qué hizo Jesús al asistir a la Fiesta de los Tabernáculos y cómo fue tratado?

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¿Qué movimiento evangelístico organizó Jesús?

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¿Qué hizo Jesús en Perea y qué sucedió en la fiesta que le organizó un fariseo?

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¿Qué parábolas enseñó Jesús a sus discípulos?

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¿Cómo y por qué terminó el tercer retiro en Perea?

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¿Dónde fue Jesús después de resucitar a Lázaro y que milagro obró?

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¿Qué predijo Jesús camino a Jericó?

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¿Qué sucedió tras la llegada a Bethania?

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CAPITULO VII

LA SEMANA DE LA CRUCIFIXION
Mateo 21:1 a 27:61; Marcos 11:1 a 15:47; Lucas19:29 a 23:56; Juan 12:12 a 19:29.

Primera Parte: De Domingo a Jueves
En toda la vida de Cristo ningún período sobrepasó a la Semana de la Crucifixión en interés trágico y significación espiritual. Cada escena de esos días incomparables lleva el sello de la finalidad.

1-La Presentación Final:
Saliendo de Bethania el domingo temprano en la mañana, Jesús y los discípulos consiguieron en la villa de Bethfagé que está en la falda del Monte de las Olivas, la asna y el pollino en el cual Jesús entró a Jerusalén como estaba predicho en las profecías mesiánicas de Isaías y Zacarías. Se hizo una montura provisional con las túnicas de los discípulos. A medida que la procesión avanzaba hacia la ciudad, se les reunió una inmensa multitud que extendía sus capas y ramas de palmas a lo largo del camino regio y gritaba ferviente hosanna al Hijo de David. Cuando entraron a la ciudad por la Puerta de Oro, pasaron inmediatamente por el Valle de Cedrón a los atrios del Templo. Naturalmente la aparición del humilde Jesús, rodeado de multitudes que lo aclamaban y penetraban al área sagrada, agitó grandemente a la cuidad. A la quemante y tan repetida pregunta: "¿Quién es este?", la multitud que avanzaba replicó: "El Profeta Jesús de Nazaret, de Galilea." Y una vez más El vino a los suyos y los suyos no le recibieron. Y así, en la tarde, se retiró otra vez a Bethania.

2-La Decepción Final:
El lunes a la mañana, temprano, yendo otra vez de Bethania a Jerusalén, Jesús tuvo hambre, debido a que tal vez pasó la noche en oración y ayuno. A medida que El y los discípulos se encaminaban cuesta abajo por las laderas del Monte de las Olivas llegaron a donde estaba una higuera, la cual proveyó la oportunidad para que el Maestro diera una lección acerca de la nación judía, que, como un árbol plantado en tierra fértil tenía el aspecto de estar lleno de vida y la posibilidad de estar lleno de fruto; pero tenía mala fibra y carecía de fruto, y por lo mismo no tenía ningún valor. Por lo tanto, Jesús pronunció su maldición contra la higuera, como un símbolo sorprendente del destino en un formalismo infructuoso. Aunque los discípulos se dieron cuenta de ésto, aparentemente no les impresionó mucho, sino hasta el día siguiente, cuando al pasar otra vez por la higuera observaron que, como resultado de la maldición de Jesús, el árbol tenía las hojas marchitas, las ramas secas, y el tronco feo.

3-La Protesta Final
Al entrar otra vez a Jerusalén el lunes en la mañana, Jesús limpió el Templo por segunda vez. Con ira muy justificada arrojó a los vendedores de ganado, a los que vendían palomas y a los cambiadores de dinero, los cuales estaban traficando en los sagrados recintos. El martes, estando en el Templo, se desarrolló el último conflicto entre Jesús y los
eclesiásticos, quienes se unieron contra El e hicieron todo lo que pudieron para lograr la destrucción de Jesús. Primero retaron su autoridad, pero El traspasó a sus retadores poniéndoles un dilema del cual no pudieron liberarse. Luego pronunció tres parábolas de amonestación: Los Dos Hijos, El Padre de Familia, y la Fiesta de las Bodas. Los príncipes de los judíos hicieron entonces tres preguntas insidiosas referentes al tributo, a los lazos familiares que nos unirían en la resurrección, y al gran mandamiento de la Ley; pero ellos fueron rechazados cada vez y derrotados finalmente por la pregunta que El les hizo y que ellos no pudieron responder.
La ruptura entre Cristo y la nación fue consumada entre los ocho ayes de aquella sin par filípica en contra de la hipocresía farisaica. Retirándose entonces del Atrio de adentro del Templo al Atrio de las Mujeres, vio y alabó la ofrenda de las dos blancas que dio la viuda, recibió el mensaje de los griegos y dijo que había llegado la hora en que El debería ser glorificado; por tercera vez oyó la Voz Celestial... Entonces, por última vez, el Señor del Templo salió del Templo del Señor.

En alguna hora de aquel día lleno de eventos se consumó el inefable negocio de la traición. Por treinta piezas de plata, el precio de un esclavo ordinario, el no regenerado apóstol Judas accedió a entregar a su Maestro en manos de sus enemigos.

4-La Profecía Final
Cuando salieron de los sagrados atrios, los discípulos hablaron a Jesús acerca del esplendor del Templo. Pero El con toda calma les predijo su completa destrucción.
Cuando llegaron a la cumbre del Monte de las Olivas, el pequeño grupo se sentó. A sus pies, y ante ellos, estaba Jerusalén, con su espléndido Templo, que tal vez brillaba con los rayos del sol poniente. Más por el deseo de simpatizar con los agitados sentimientos de El, que por curiosidad, los discípulos desearon saber más acerca de la profecía de la destrucción. Así Jesús pronunció delante de ellos el maravilloso discurso acerca de "Las Ultimas Cosas," en el cual primero pintó la caída de la nación y luego bosquejó el final de la era. Con esas últimas palabras, el pequeño grupo siguió caminando a la luz del crepúsculo, rumbo a Bethania.

5-El Retiro Final:
El miércoles de la Semana de la Crucifixión queda en blanco; de hecho, en lo que dicen los Evangelios no hay ni un sólo renglón que nos hable acerca de Jesús desde el martes en la tarde hasta el jueves al mediodía. Según todas las probabilidades, El pasó ese tiempo quietamente en Bethania en donde se refugió de la turbulenta hostilidad de la metrópoli. Fue un momento de calma en medio de la tormenta que rugió furiosamente el martes y el viernes. Sin duda que una parte de ese momento de calma lo pasó en comunión con su Padre, tal vez en la cumbre de alguna montaña durante las vigilias de la noche; y otra parte de este tiempo debe haberla empleado con sus discípulos, aconsejándolos, aclarando la atmósfera, fortaleciéndolos para la prueba que los esperaba.

6-El Compañerismo Final:
A las primeras horas de la tarde del jueves Jesús envió a Pedro y a Juan de Bethania a Jerusalén para asegurar un aposento apropiado y para hacer los preparativos para la Pascua.
Ya estaba cayendo el sol cuando Jesús salió de Bethania por última vez, y quizá estaban encendidas las lámparas de aquel desconocido Aposento Alto cuando Jesús llegó a él con los otros diez discípulos para celebrar su última fiesta. La contienda entre los Doce tal vez se ocasionó cuando tomaron sus asientos a la mesa; pero Jesús los reprendió inmediatamente por medio del acto del lavamiento de los pies de ellos, lavamiento que él mismo efectuó. A medida que se desarrollaba la fiesta, Jesús predijo la traición de la cual él sería objeto y privadamente señaló a Judas como el traidor, el cual inmediatamente después salió de entre el grupo. Pedro recibió su solemne amonestación, se instituyó la Cena del Señor, se pronunciaron los discursos de despedida y la Oración Intercesora, se cantó el himno de clausura, y el pequeño grupo hizo su marcha silenciosa y triste de media noche hacia el lóbrego Getsemaní.

La Mirada Desde la Mesa del Señor:
Por medio de la Cena del Señor dirigimos la mirada hacia el pasado, al Cristo expiatorio cuyo cuerpo fue traspasado y cuya sangre fue derramada para la redención de nuestros pecados.
También dirigimos la mirada hacia arriba, al Cristo reinante que ocupa su trono mediador.
También dirigimos la mirada hacia adentro del alma devota que debe prepararse para recibir el cuerpo del Señor.
También dirigimos la mirada hacia afuera por la cual observamos públicamente la ordenanza para mostrar la muerte del Señor.
Dirigimos también la mirada hacia adelante, hacia la consumación: cuando el Señor vendrá con su poder y grande gloria.

7-La Redención Final:
Jesús dejó a ocho de sus discípulos a la entrada del jardín. Los tres fieles con los que El habían subido a la cumbre de la transfiguración y que habían entrado con El en la cámara de la muerte en casa del centurión, lo acompañaron esta vez un poco más adentro del lugar. Y cuando la copa de su agonía comenzó a derramarse, continuó sólo entre las sombras, en donde sufrió aquella solitaria y suprema angustia de su alma.
Había, en primer lugar, el estremecimiento físico natural al prever la amarga copa que le aguardaba en la mañana. Un hombre joven, aparentemente en lo mejor de sus años por delante... no es de extrañar que haya orado: "¡Si es posible, que pase de mí esta copa!" Pero en la segunda oración hubo un progreso distinto; las cadenas de la carne se hicieron más débiles y el espíritu emergió hasta el triunfo, cuando Jesús oró pidiendo fortaleza para beber la amarga copa. Y mientras expresaba la tercera oración en las mismas palabras que antes, fluyendo naturalmente por el mismo canal candente, llegó a la etapa de la victoria completa: resignado y fortalecido para la difícil prueba que se le acercaba. Levantándose entonces del lugar de su agonía, se reunió con los Once y se alistó para recibir al vil traidor y esperar la tragedia que le sobrevendría.
Mientras, Judas arregló lo necesario para el arresto de Jesús: con un escuadrón de Pilato, un grupo de sacerdotes y siervos del Templo, y con una chusma de extraviados, fue tal vez al Aposento Alto; pero habiendo fracasado en su intento de encontrar allí a la víctima, se dirigió al retiro familiar, al Getsemaní, en donde la calma y la inmediata redención de Jesús los espantó y sobrecogió. La resistencia de Pedro, resistencia que se presentó en mal tiempo, fue reprimida por el Maestro, y el grupo hostil se reconcilió. Entonces se procedió formalmente al arresto; y Jesús, como cautivo prisionero, fue llevado de regreso a Jerusalén.

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Qué puedes destacar de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén?

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¿Qué lección enseñó Jesús a través de la maldición a la higuera?

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¿Dónde y cómo pasó Jesús probablemente el miércoles anterior a la crucifixión?

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¿Qué sucedió en el aposento alto el jueves a la noche?

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¿Bajo qué acusaciones y por quién fue arrestado Jesús?

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CAPITULO VIII

LA SEMANA DE LA CRUCIFIXION

Segunda Parte- De Viernes a Sábado.

1-La Acusación Final:
Fue tal vez como a las dos de la mañana del viernes cuando Jesús, como prisionero encadenado, fue traído ante el sumo sacerdote Anás, con quien tal vez se había tratado el negocio de la traición. Anás preguntó a Jesús algo acerca de sus discípulos y de su doctrina, esperando descubrir así una acusación válida en contra de El. Pero fracasó. Caifás, sumo sacerdote por las autoridades romanas, citó al Sanedrín a una reunión irregular. De muchos testigos que examinaron, solamente dos, cuyo testimonio era falso y contradictorio, proporcionaron alguna evidencia satisfactoria. Por último, Caifás, acaloradamente demandó que Jesús dijera si El pretendía ser el Cristo.
Jesús contestó afirmativamente, y con un juicio profético. Por consiguiente los de la asamblea rasgaron sus propias ropas, acusaron a Jesús de blasfemo, y unánimemente declararon que era digno de la pena de muerte.
Durante el intervalo de dos horas o más antes del amanecer, Pedro negó a su Maestro y la chusma insolentemente abofeteó a Jesús. Más o menos a las cinco de la mañana su tuvo una reunión regular y legal del Sanedrín, y Jesús fue declarado culpable del crimen capital de blasfemia. Pero puesto que ellos no tenían poder para ejecutarlo, el más alto tribunal de los judíos levantó una sesión para reunir a una chusma en el Pretorio y demandar la sentencia de muerte de parte del gobernador romano.

2-La Sentencia Final:
Los asesinos judíos eran demasiado beatos para contaminarse entrando en el Vestíbulo del Tribunal Romano, y así, Pilato salió para escuchar la acusación que ellos hacían. En medio de la tormenta de inventivas que se suscitó, Pilato descubrió que había tres acusaciones en contra de Jesús: Declararon que él había pervertido la nación, que había prohibido dar tributo, y que El mismo se decía ser el Rey. Las dos primeras de éstas eran completamente falsas, y la tercera había sido básicamente mal interpretada. Una conferencia tenida con Jesús dentro del Pretorio convenció a Pilato de que las acusaciones no tenían ninguna base, por lo mismo salió y declaró: "No hallo en él crimen". Se originó entonces un tumulto, durante el cual Jesús fue llamado galileo. Pensando que en ésto había una buena oportunidad para evadir el cumplimiento de un deber desagradable, Pilato ordenó a Jesús que compadeciera delante de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que a la sazón estaba de visita en Jerusalén.
El asesino del Bautista se alegró de ver a Jesús, y esperaba que obrara un milagro para satisfacer la curiosidad. Pero a las múltiples preguntas de Herodes, Jesús no contestó absolutamente nada. Mientras, los eclesiásticos presentaban sus acusaciones de una manera vehemente. Como no encontró ningún terreno válido para seguir un procedimiento legal, decepcionado, y tal vez indignado contra el Prisionero, Herodes lo sujetó a sufrir rudas mofas y lo devolvió a Pilato. La conducta de Antipas fue una declaración virtual de la inocencia de Jesús.
Cuando los judíos llevaron otra vez a Jesús al Pretorio, arrojaron de una manera final la culpa sobre el Gobernador romano. No queriendo dar sentencia de muerte a Uno que era inocente, de lo cual el Gobernador ya tenía el convencimiento, y teniendo miedo a los judíos, que ya estaban muy alborotados, Pilato se comprometió a castigarlo y a soltarlo. Tenía esperanzas que por medio del propuesto castigo de azotarlo, aunque tal castigo era injusto, podía conciliar a los judíos y sofocar el alboroto. Pero la chusma gritaba: "¡Quiten a éste!" Además, desatinadamente escogieron como regalo pascual, no al inocente Nazareno, sino a Barrabás, el famoso insurrecto y asesino que a la sazón estaba en la cárcel. Parecía que Pilato estaba cada vez más renuente a sancionar una injusticia flagrante; pero, a pesar de ello, estaba cada vez más y más débil en su intento de hacer lo justo. Así que, más por escarnio que por buena fe, preguntó: "¿Qué, pues, haré de Jesús?" La multitud escolerizada respondió: "¡Crucificarle!".
Esta era la primera vez que se hacía una demanda tan terrible. Pilato protestó, tambaleando como una caña en medio de la tormenta. Pero cuando la chusma declaró que el no ejecutar a Jesús sería deslealtad a César, y los altos sacerdotes insinuaron que este asunto podía llevarse hasta Roma en caso de que no se resolviera de acuerdo con el clamor popular, entonces Pilato accedió a concederles lo que ellos pedían. Se dio la sentencia de muerte y se hicieron los preparativos necesarios para su crucifixión inmediata.

3-La Jornada Final:
Eran más o menos las nueve de la mañana cuando Jesús emprendió el camino hacia el Calvario llevando su cruz, acompañado por sus ejecutores, las otras dos víctimas y una multitud morbosa. Pero fatigado por los días agitados y las noches sin sueño, y extenuado por un juicio de seis partes entremezclado por mofas y azotes, Jesús ha de haber estado imposibilitado de llevar la cruz hasta el lugar de su destino.
De cualquier modo, tan pronto como salieron de la ciudad, fue llamado el Cireneo para que lo ayudara en la escarpada pendiente. Cuando llegaron al Gólgota o a la colina de la Calavera, que miraba hacia la ciudad, se efectuó la triple crucifixión; Jesús entre dos ladrones, fue traspasado habiendo clavado sus manos y sus pies al áspero madero, habiendo sufrido pena de muerte una y otra vez antes de que sobreviniera la muerte definitiva en su humanidad.

4-La Agonía Final:
Entre la multitud que rodeaba las tres cruces que estaban en el Calvario aquella mañana, había sacerdotes, soldados, oficiales y una hueste de visitantes que habían venido de varias partes de la tierra a la celebración de la Pascua, y un puñado de los discípulos de Jesús. De las nueve de la mañana hasta el mediodía, la tormenta de odio que durante varios días se había desatado, continuó rugiendo con furia sobre su cabeza moribunda. Los gobernadores judíos, en triunfo burlón, siguieron a su Víctima hasta su destino. Estaban determinados no sólo a lograr la muerte de El, sino a anular la obra de su vida. Los soldados se contagiaron de espíritu de mofa y, burlándose, se presentaron delante del crucificado Nazareno, ofreciéndole, en son de broma, un trago de vino corriente, como si se lo ofrecieran en una copa de reyes, y le hicieron la insultante proposición: "Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate a ti mismo". Y en este escarnio general a Jesús, al principio se unieron sus compañeros víctimas.
Uno de ellos fue cruel y persistente en su rencor; pero el otro reprendió al escarnecedor, contempló la cruz expiatoria y se elevó al Paraíso de Dios.
Allí estaba la madre de Jesús, tan fiel a El en esta hora de tinieblas como cuando El estaba en la cumbre del favor popular. Aunque la agonía de la Crucifixión quebrantó su cuerpo, y la carga del pecado del mundo aplastó su alma, tuvo cuidado de aquella que le había dado el nacimiento en la carne; y desde aquella hora, Juan, el discípulo amado, recibió a María, madre de Jesús, en su propio hogar que tal vez estaba en Jerusalén, en donde, según se dice, la cuidó con toda ternura hasta el día de la muerte de ella, cosa que ocurrió unos cuantos años después de la crucifixión.
Cuando el sol llegó a su meridiano, unas tinieblas sobrenaturales envolvieron el Calvario y los terrenos circunvecinos, esas tinieblas duraron desde las doce hasta las tres de la tarde. El velo del Templo que protegía la vista del público al Lugar Santísimo se rasgó en dos de arriba abajo, dejando así accesible para siempre el Propiciatorio para cualquiera que quisiera venir a él por medio de Cristo. Al fin, después de seis horas de estar en la cruz, el cuerpo de Jesús cedió a la terrible agonía, su espíritu entró en el Paraíso, y la tragedia del Calvario quedó consumada.

¡No es de sorprender que el centurión glorificara a Dios! ¡Tampoco nos sorprende que la multitud, reunida y aturdida por la escena, regresara a la ciudad, con el corazón oprimido por un lóbrego presentimiento! Y los discípulos, que estaban parados a lo lejos, también contemplaron estas cosas con pavor y solemne reverencia.

Cristo en la Cruz:
Podemos hacer un sumario de lo que nos dicen todos los Evangelios acerca de Jesús mientras estuvo en la cruz: Que la sumisión de El fue notable. Jesús podía haber llamado a las legiones angélicas para que vinieran en su ayuda. Declinó tomar la poción misericordiosa para amortiguar el dolor, poción que había sido proporcionada por una asociación de señoras de Jerusalén. El se entregó, con espontaneidad divina, a la cruz con todos sus sufrimientos y vergüenzas.
Los dos malechores que fueron crucificados con él revelaron en su conducta las dos actitudes del mundo hacia el Señor Crucificado. Al principio los dos mostraron una bajeza en su carácter vilipendiando al Señor; después, uno, impresionado más por el Nazareno moribundo que por el Nazareno viviente, se asió a la mano de la fe y fue salvo. Pero el otro, todavía vilipendiando al Salvador, se hundió en las tinieblas.
Las Tres Inscripciones que estaban colocadas sobre su cabeza significaban la universalidad de su misión. Los caracteres hebreos lo presentaban al mundo de la moral; los caracteres griegos, al mundo de la cultura; y los caracteres latinos, al mundo del poder. Ante y sobre todo, el Crucificado es Rey.
Los Cuatro Retos se destacaron de entre el estrépito de las voces blasfemas que gritaban alrededor de la cruz. El primero fue un reto a su Palabra, declarando su impotencia para hacer lo que El había dicho: levantar el destruido Templo en tres días. El segundo fue dirigido contra su obra y lo acusaron de inconsistencia, pues siendo Salvador de otros no podía salvarse a sí mismo. El tercero estaba destinado a ridiculizar el título que estaba clavado en la cruz, sobre su cabeza, y tildar a Jesús de impostor. Y el último fue con el objeto de vilipendiar su confianza en Dios y para contrarrestar el efecto de su misión.

Los cinco cumplimientos de la profecía son un notable tributo a la deidad de Jesús.
Como se había predicho, El estaba contado entre los transgresores; su túnica había sido dividida entre los cuatro ejecutores, y sobre sus vestiduras habían echado suertes; el grito de sed se escapó de sus labios en la hora de intensa agonía; no quebraron ni uno sólo de los huesos de su cuerpo, como se hacía generalmente con las víctimas para acelerarles su fin; y su costado fue traspasado por los soldados para cerciorarse de que El estaba realmente muerto.

Las Siete Palabras de la Cruz:
¿Quién puede recordarlas sin emoción?
La voz de oración mientras lo clavaban en la cruz: "¡Padre, perdónalos!".
La voz de promesa para el ladrón implorante: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".
La voz de protección a su madre viuda que estaba al pie de la cruz con el corazón sangrante: "Mujer, he aquí tu hijo" en Juan el amado discípulo, quien desde aquella hora la recibió en su propio hogar.
La voz de la soledad: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".
La voz del sufrimiento, la única nota de agonía física que se escapó de sus labios: "Tengo sed".
La voz de la consumación, pronunciada tal vez en un grito que agotó la fortaleza que le quedaba: "¡Consumado es!"...
Después en un tono más apacible, cuando su cabeza cayó sobre su pecho, la voz de la resignación: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu."

5-La Humillación Final:
Jesús estaba muerto; tanto los amigos como enemigos reconocían este hecho terrible.
Solamente quedaba que manos amantes llevaran su cuerpo a la tumba. Aunque parezca singular, este último y triste deber fue desempeñado por dos miembros del Sanedrín, el cual había provocado su muerte. Estos dos no habían consentido en el acto asesino: José de Arimatea, con permiso de Pilato, bajó de la cruz el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana y lo puso en una tumba nueva que no había sido ocupada antes; Nicodemo trajo una mezcla de mirra y aloe, como cien libras (46 kilogramos), para preservar el cuerpo. Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea, seguían ahora sus restos hasta el lugar de reposo; ellas vieron la tumba y cómo fue colocado su cuerpo en ella, y después regresaron a la ciudad con los últimos rayos del sol poniente a medida que el sábado se acercaba.

Jesús estaba muerto y sepultado. Fue una hora de triunfo para sus enemigos y de aparente derrota para sus amigos. Pero fue solamente una hora...

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Ante qué autoridades judías fue procesado Jesús y cuáles fueron las acusaciones que le hicieron cargo?

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¿Cuál fue la decisión de Pilato cuando Jesús fue llevado por primera vez ante él?

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¿Por qué lo llevaron ante Herodes y cuál fue el resultado?

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¿Qué hicieron los judíos para obligar a Pilato?

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¿Qué sucedió cuando la procesión marchaba hacia el Calvario?

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¿Qué dijo Jesús en la cruz?

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¿Dónde y por quién fue sepultado el cuerpo de Jesús?

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CAPITULO IX

LOS CUARENTA DIAS

Desde el domingo 9 de abril hasta el jueves 18 de mayo, 30 d. de C.
Mateo 27:62 a 28:20; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20, 21.

La Resurrección
Mejor se acordaron los judíos en su odio que los discípulos en su aflicción de que las profecías anunciaban que Jesús resucitaría al tercer día de su crucifixión.
Dispuestos a impedir a todo trance que se realizara tal evento o cualquier cosa semejante a él, los judíos indujeron a Pilato a colocar en el sepulcro una guardia de soldados cuyo deber era vigilar para que el cuerpo de Jesús permaneciera dentro de la tumba y se quedara allí hasta que la profecía, al no cumplirse, se declarara falsa.
Pero ni la fuerza de la guardia, ni el peso de la piedra que cubría la puerta del sepulcro, ni la autoridad de la Roma imperial que sellaba la tumba, fueron capaces de confinar o resistir el "Poder más Poderoso". El domingo en la mañana, muy temprano, Jesús, siendo servido por los ángeles, emergió victorioso de la oscura fortaleza de la Muerte. La espantada guardia huyó rumbo a la ciudad para dar a conocer la sorprendente noticia. Los judíos vieron la situación lastimosa en que iban a quedar ellos mismos, y, por lo tanto, sobornaron a la guardia para poder difundir la falsa noticia de que los discípulos habían robado el cuerpo de Cristo porque la guardia que estaba en el sepulcro se había dormido.
Mientras tanto, las piadosas mujeres que el viernes en la tarde se habían regresado tristemente del sepulcro, y que probablemente el sábado habían encontrado la tumba sellada y custodiada, regresaron el domingo en la mañana cuando los primeros albores de la aurora iluminaron el horizonte.
¡Cuál sería su sorpresa al darse cuenta de que la guardia no estaba allí, y al ver el sello roto, la piedra del sepulcro removida, el sepulcro vacío, el sudario en su lugar y a "dos varones con vestiduras resplandecientes" parados dentro del sepulcro!. Asustadas por causa de la visión, pero confortadas por los ángeles, regresaron las mujeres a la ciudad como las primeras testigos de la Resurrección.
Pero los discípulos estaban completamente mal preparados para recibir el mensaje, de tal modo que no lo aceptaron; en efecto todos se burlaron de las mujeres. Sin embargo, el asunto era digno de investigación. Pedro y Juan fueron corriendo al sepulcro. Juan llegó primero y se quedó afuera; pero cuando Pedro llegó se apresuró a entrar para efectuar la búsqueda cuidadosa. La historia de las mujeres estaba claramente comprobada; el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba, en donde manos amantes lo habían colocado, y el sudario estaba doblado y arreglado de tal forma que ningún ladrón lo hubiera hecho así. Había, pues, fundamento para la teoría de la resurrección. Para Juan, desde luego, ésto
fue un asunto de fe; pero la perplejidad que es producida por la duda y por la sorpresa paralizante, se apoderó de Pedro, pues "se fue maravillándose de lo que había sucedido".

Cuarenta días
El crepúsculo de convirtió en luz solar: diez veces durante los cuarenta días Jesús se apareció a los discípulos y les enseñó cuatro grandes lecciones fundamentales.

1-La Lección de Fe
Se necesitaron seis apariciones para enseñarles la Lección de Fe: Cinco en el día de la Resurrección y otra el siguiente domingo.

Aparición a María Magdalena:
Después de que las otras mujeres se habían ido, María Magdalena regresó para mirar dentro del sepulcro y descubrió a dos ángeles, quienes les preguntaron cual era la causa de su llanto. La respuesta revelaba la sospecha de que hubieran robado el sepulcro y la angustia que este pensamiento producía en la devota mujer.
Volviéndose vio a Jesús, pero creyó que era el jardinero; amorosamente Jesús se reveló a ella y le ordenó que fuera a decir a los discípulos que había visto al Señor. Así pues, a ella se le concedió el honor de ser la primera persona que contemplara al Conquistador de la Muerte, y de ella fue el gozo de obedecer el primer mandamiento del Cristo resucitado.
Poco después de haberse aparecido a María, Jesús se apareció a las otras mujeres, probablemente cerca de la entrada de la ciudad. Acababa de dejar el sepulcro y se apresuraban a ir a dar la noticia a los discípulos, cuando les salió al encuentro y las saludó. Ellas cayeron delante de él, se abrazaron a sus pies y lo adoraron.

Aparición a los Dos Discípulos:
Al atardecer, dos de los discípulos salieron de Jerusalén rumbo a Emaús, una aldea que estaba a siete u ocho millas de distancia. En el camino, Jesús se reunió con ellos, y no lo reconocieron. Contaron la causa de su tristeza a ese "extranjero," y Jesús vio que la fe de ellos se estaba eclipsando.
El Maestro les demostró que lo que acababa de suceder era exactamente lo que había sido profetizado. Los dos discípulos escucharon anhelantes hasta que llegaron a su hogar: allí el Compañero desconocido aceptó la hospitalidad que ellos le ofrecieron, y al partir el pan se dio a conocer, y pronto se desapareció de la presencia de ellos.
Inmediatamente regresaron a Jerusalén, se reunieron con los demás discípulos, e informaron a éstos de la aparición del Maestro. Por causa de las buenas nuevas todo estaba en movimiento en el círculo apostólico. Decían: "Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón".
Esta aparición se efectuó probablemente cerca del mediodía.

Aparición a los Diez Apóstoles:
Cuando cayó la noche los discípulos se reunieron en el Aposento Alto. Probablemente estaban todos discutiendo en voz baja acerca de la Resurrección, cuando Jesús se apareció en medio de ellos, dirigiéndoles el familiar saludo oriental. Los discípulos se apartaron, pero Jesús les mostró las cicatrices que tenía en su cuerpo y ellos se convencieron inmediatamente de la identidad de él, la consternación que sentían se convirtió en gozo y Jesús entonces les anunció la misión que ellos tendrían y les prometió la ayuda del Espíritu Santo.

Aparición a los Once Apóstoles:
Tomás, que se dice el Didimo, uno de los Doce, estuvo ausente de la reunión que se tuvo el primer domingo en la noche. Quizá por causa de su temor y su desaliento sentía más deseos de estar sólo que en compañía de los demás; y debe haber considerado la historia de la Resurrección como un rumor infundado. Pero al siguiente domingo en la noche, cuando los discípulos estaban otra vez en el sagrado Aposento Alto, Tomás, por su propia iniciativa o por solicitud de los otros estuvo presente. Como la vez anterior, las puertas estaban cerradas y un silencio reverente prevalecía en el cuarto. Otra vez se apareció el Señor, y habló directamente el incrédulo Tomás; la voz era inconfundible: clara, convincente y no sin un dejo de reproche. Era el mismo Maestro: allí estaban las señales de los clavos y de la lanza, la voz y el cuerpo eran los del Señor. Tomás no se detuvo a examinar las señales de la crucifixión, sino que con una convicción absoluta exclamó: "¡Señor mío y Dios mío!". El fue el último en aprender la lección de fe.

El Argumento de la Resurrección

1.La Proposición.
"Jesús resucitó de los muertos." Esto había sido profetizado muchos siglos antes. Cristo mismo lo había predicho repetidas veces. Sin embargo, los discípulos, en su aflicción se habían olvidado de ello. (1) Observemos, primero, que Jesús murió en realidad. El sufrimiento intenso y prolongado que padeció era suficiente para producir la muerte. La herida de la lanza lo demostró; el centurión que supervisaba la ejecución, lo reconoció; los judíos se convencieron de ello y se sintieron satisfechos; los Evangelios lo registran. (2) Jesús fue sepultado. Cuando bajaron el cuerpo de la cruz lo embalsamaron rápidamente y lo pusieron en la tumba nueva de José de Arimatea; este hecho fue reconocido tanto por los amigos como por los enemigos de Jesús. (3) A petición de los judíos, la tumba fue sellada y vigilada por las autoridades romanas. (4) Jesús permaneció en el sepulcro el viernes en la noche. (5) Resucitó el domingo en la mañana muy temprano.

2.Las Pruebas.
Es probable que la única vez que se encuentra la palabra "indubitable" en la Biblia, se refiere a las pruebas de la Resurrección (Hechos 1:3). (1) Primero observamos que el sepulcro estaba vacío. La guardia romana así lo informó, los judíos lo aceptaron y lo creyeron, las mujeres, Pedro y Juan lo comprobaron. ¿En dónde estaba, pues, el cuerpo? Unicamente podía haber estado en las manos de los judíos o de los discípulos. Si los discípulos lo tenían, ¿por qué se maravillaron y se afligieron al encontrar vacía la tumba? Si los judíos lo tenían, indudablemente lo hubieran exhibido para refutar la Resurrección. La conclusión de que Jesús resucitó es irresistible. (2) La segunda prueba nos la proporcionan las apariciones de Jesús. Estas no fueron ilusiones de los discípulos, puesto que ellos no esperaban la Resurrección, y Cristo venció la incredulidad de ellos por medio de las varias y repetidas apelaciones de los sentidos. Además, todas estas entrevistas cesaron después de un tiempo limitado, no mucho, por cierto. Si tales entrevistas hubieran sido producto de la imaginación y el entusiasmo, hubieran continuado, aumentando constantemente la excitación emocional, por la cual habían sido producidas. Se registran por lo menos diez apariciones. Una de ellas fue presenciada por más de quinientas personas. Pero, ¿por qué se apareció Jesús solamente a los discípulos? Broadus contesta a esta pregunta diciendo que ellos eran los únicos capacitados para apreciar su presencia, pues las multitudes habrían ardido en fanatismo. (3) Una tercera prueba de la Resurrección esta en la proclamación que de ella hicieron los apóstoles. Estos consideraron a la Resurrección como central y fundamental. Fueron perseguidos frecuentemente por la defensa de ésta doctrina, y siendo ésta la verdad irrefutable, ellos estuvieron dispuestos a morir por ella. La creencia de ella efectuó un cambio que no puede explicarse de otra manera sino porque era divinamente verdadera.

3.La Conclusión.
Cristo ha resucitado. Abbot declara con verdad que este es el hecho mejor probado de la historia. Ningún cristiano puede dudarlo, y ningún blasfemo puede negarlo.
Además, la creencia en El es la prueba de fe salvadora (Rom. 10:9). También da seguridad del futuro, puesto que sabemos que en El y por su poder resucitaremos en la gloriosa mañana del Día Final.

La Lección de Amor

No era suficiente que los discípulos aceptaran la Resurrección del Señor como un hecho; también debía establecerse la antigua relación de cordialidad y devoción.
El escenario se cambia de Jerusalén a la playa oriental del Mar de Galilea. Siete de los discípulos pasaron una noches entera pescando sin tener éxito. A la mañana siguiente, muy temprano, Jesús, parándose en la playa sin que los discípulos lo reconocieran, les ordenó que echaran la red a la mano derecha. Ellos obedecieron, y cuando trataron de sacarla se dieron cuanta que no podían porque estaba muy pesada a causa de los muchos peces que habían recogido. Juan, con su percepción habitual, al momento declaró: "El Señor es". Y Pedro, con su impetuosidad acostumbrada se arrojó al mar y luchó por llegar junto al Maestro. Al poco tiempo llegaron los otros discípulos jalando la red a la playa, en donde encontraron fuego listo, pescado asándose, y pan; comieron cuando Jesús se los dijo. Y después de la comida se presentó la oportunidad para enseñarles la lección del amor, teniendo a los siete como oyentes y a Pedro como representante de ellos.
"Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?" ¿Era su afecto una cuestión de alta selección moral más bien que una estimación natural? y, ¿sobrepasaba en esto a sus compañeros? Como respuesta, Pedro no osó hablar de sí mismo de una manera comparativa y jactanciosa, como lo había hecho antes de sus negaciones; aquí solamente se concretó a declarar su amor, usando una palabra que no tenía tan profundo significado como la que había empleado el Maestro. Por segunda vez el Maestro le hace la pregunta, pero en esta ocasión no lo compara con los otros, sino que hace resaltar la relación suprema que hay con El mismo, empleando la misma palabra que había usado antes. Tampoco esta vez Pedro se atrevió a repetir la misma palabra, y no queriendo revelarse como presuntuoso, se concretó a reiterar el amor natural que tenía. Más por causa de Simón más que por la suya propia, y sugiriendo de una manera notable las tres negaciones, el Maestro inquiere por tercer vez:
"Simón, ¿me amas?" En esta ocasión empleó la palabra que Pedro había usado las dos veces anteriores, explorando aquel amor hasta lo más profundo. Pedro sintió dentro de su mismo corazón, la sonda persistente, e hizo su respuesta final con un fervor más intenso que como lo había expresado antes, admitiendo su sincero y fiel amor por el Señor.

La Lección de Autoridad

Jesús convocó a sus discípulos a una reunión para enseñarles la Lección de Autoridad. Dicha reunión fue celebrada en un monte cuyo nombre no se menciona, en un día que no se especifica, pero que debe haber sido más o menos el primero de mayo. A la hora señalada, en la montaña indicada, el Maestro apareció adelante de la asamblea que aparentemente comprendía a los once apóstoles y a los quinientos hermanos a quienes Pablo se refirió. Fue una escena conmovedora. Todo ojo lo vio; la multitud se inclinó ante El en adoración reverente; las dudas se desvanecieron ante la fe; y fue dada la Gran Comisión con autoridad real, mandato y promesa.
Era la Voz del Rey que apenas comenzaba su carrera de conquista mundial; por medio de estos primitivos discípulos y los sucesores de ellos, toda la tierra ha de ser puesta bajo el imperio benéfico del Rey.


Cumplir con la Gran Comisión

1- La Gran Comisión presupone que ha de haber discípulos; es decir, estudiantes de la escuela de Cristo. Esta fue la designación más común de los inmediatos seguidores de nuestro Señor. ¿Somos nosotros sus estudiantes?

2- La Gran Comisión está dirigida a estudiantes atentos. Las palabras "por tanto" se refieren a la declaración imperial que precede inmediatamente al oído atento que es la puerta que conduce al corazón abierto.

3-La Gran Comisión requiere discípulos misioneros: "Id" no quiere decir que nos acomodemos en nuestro rincón sin hacer nada por el bien del mundo.

4-La Gran Comisión demanda discípulos evangelistas. "Id y haced discípulos". Los evangelizados deben evangelizar. Los enseñados deben enseñar.

5-La Gran Comisión proporciona discípulos cosmopolitas. "Haced discípulos en todas las naciones". No debemos ser “localistas” en nuestro programa. Nuestro horizonte debe acabar el mundo entero. Ni uno sólo de los hijos de Adán debe quedarse en la oscuridad.

6-La Gran Comisión autoriza discípulos alistados,. "Bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Deben ser ganados primero para Cristo, después para que entren en la senda del deber. El bautismo es un acto de obediencia por medio del cual el creyente hace un pacto de lealtad con su Señor.

7-La Gran Comisión forma discípulos inteligentes. "Enseñándoles". El discípulo que se alista necesita conocer la obra del Señor. No se puede tener eficiencia sin tener información.

8-La Gran Comisión demanda discípulos obedientes. No se enseña a los hombre simplemente por causa del conocimiento que se imparte, sino para que puedan "guardar todas las cosas que yo os he mandado".

9-La Gran Comisión asegura que habrá discípulos dirigidos. Dijo el Maestro resucitado: "Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días". El señala el sendero y después camina con nosotros por él.

10-La Gran Comisión inspira a los discípulos a ser perseverantes. Debemos triunfar y trabajar con el Maestro no sólo por un día sino "hasta el fin del mundo". ¡Qué programa tan vasto y tan glorioso!

La Lección de Investidura

Los discípulos regresaron a Jerusalén para recibir la Lección de Investidura, y presenciaron la aparición final y la Ascensión. La primera parte del acontecimiento probablemente se desarrolló en el Aposento Alto, donde en una revista y sumario de sus enseñanzas el Maestro acentuó la necesidad de que fueran "investidos de potencia en lo alto". Por lo mismo se les ordenó que se asentaran en Jerusalén; este mismo Aposento con sus santos recuerdos sería un buen lugar para esperar.
Después de unos cuantos días, el Espíritu Santo habría de venir sobre ellos, no como una atormentadora gota de agua, sino como una gloriosa inmersión, similar a aquella que efectuó el Bautista en las aguas del río Jordán.
Con esta promesa en sus labios, Jesús dirigió a sus discípulos fuera de la ciudad y al Monte de las Olivas en el camino hacia Bethania. Cada uno experimentó la solemnidad de la ocasión. ¿Podría ser que al fin hubiera llegado el que levantaría al caído Israel hasta el ideal descripto por los profetas de antaño?
Por cierto no en la misma manera como los discípulos sospechaban. Así que, dejadlos que de una vez por todas reconozcan la necesidad de la investidura y el sendero del deber., según se encuentran en las últimas palabras registradas del Señor a sus apóstoles: "Mas recibiréis poder del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, y en toda Judea, y en Samaria, y hasta lo último de la tierra".
En seguida ocurrieron el levantamiento de sus manos, la bendición final, el dominio de la fuerza de la gravedad, la serena ascensión, la nube que lo envolvió, el recibimiento en la gloria: una escena que no ha sido igualada ni por la traslación de Enoc o de Elías en el carruaje de fuego. ¡No es de sorprender que los testigos estuvieran espantados y maravillados; esta aparición tenía el sello de lo final!
En aquel momento supieron que nunca más volverían a ver a su Señor en la carne. Pero antes de que la aflicción pudiera apoderarse de los discípulos, y cuando sus rostros todavía estaban levantados hacia el cielo, los dos que estaban vestidos con vestiduras blancas anunciaron la promesa del retorno: visiblemente, auditivamente, en la nubes, acompañados por las huestes angélicas, la misma persona que ascendió del Monte de las Olivas volverá algún día para completar la salvación de su pueblo y para juzgar al mundo. "Este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo".

Así ascendió el Señor, la brillante nube se esfumó, los ángeles, habiendo acompañado a Jesús en la tierra desaparecieron, y los discípulos quedaron solos. Al mirarse unos a otros, sus corazones se llenaron de una beatitud hasta ahora desconocida. Entonces regresaron a la ciudad con grande gozo. Allí permanecieron durante diez días en adoración , oración y compañerismo; y después vino el Espíritu para investirlos del poder que necesitaban, enviándolos como evangelios ardientes para ganar al mundo.

Cuestionario de repaso e investigación:
¿Por qué fue puesta una guardia en el sepulcro de Jesús?

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¿Cuándo resucitó Jesús? Haz un relato de los principales detalles de este maravilloso acontecimiento:

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¿Cuántas veces apareció Jesús resucitado a sus discípulos y seguidores según los evangelios?

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¿Qué lecciones enseñó Jesús a sus discípulos en este tiempo?

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¿Qué sucedió al final y qué mandó Jesús que hiciéramos?

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