LECCIONES SOBRE LA CARTA A LOS COLOSENSES (Completo)


COMENTARIO DE LA CARTA LOS COLOSENSES


Lección nº 1:
INTRODUCCIÓN:
LA IGLESIA EN COLOSAS

Una región rica
A unos ciento cincuenta kilómetros de Éfeso, en el valle del río Lico, cerca de donde se une con el Meandro, hubo una vez tres ciudades importantes: Laodicea, Hierápolis y Colosas. En el tiempo que nos ocupa eran parte de la provincia romana de Asia. Casi se podían ver cada una desde las otras. Hierápolis y Laodicea estaban en orillas opuestas del río Lico que corría entre ambas, separadas solo unos diez kilómetros, a la vista la una de la otra; Colosas estaba situada a ambos lados, como una silla de montar, quince kilómetros río arriba.
El valle del Lico tenía dos características notables: Era famoso por sus terremotos; Laodicea había sido destruida por terremotos más de una vez; pero era una ciudad tan rica e independiente que había surgido de sus ruinas sin aceptar la ayuda que le había ofrecido el gobierno romano.
Esta era un área rica y famosa por dos características estrechamente entrelazadas. El terreno volcánico es siempre fértil; y donde no estaba cubierto de incrustaciones de cal había una formidable tierra de pastos, en los que se criaban grandes rebaños de ovejas que hacían que aquella área fuera probablemente el centro más importante del mundo para la industria de la lana. Laodicea era especialmente famosa por la fabricación de ropa de la mejor calidad y Colosas por el negocio de la tintura…
Así es que estas tres ciudades se encontraban en un distrito de considerable interés geográfico y de la mayor prosperidad comercial.

Una ciudad sin importancia
En su origen, las tres ciudades habían tenido la misma importancia; pero, con el paso de los años, sus caminos se separaron.
Laodicea se convirtió en el centro político del distrito y en el cuartel general financiero de toda aquella área, una ciudad extraordinariamente próspera. Hierápolis se convirtió en un gran centro comercial y tenía unos baños famosísimos. En aquella área volcánica había muchas grietas en el terreno por las que se filtraban vapores y fuentes famosas por sus propiedades medicinales; y la gente iba a millares a Hierápolis a seguir un tratamiento en los baños y a beber las aguas.
Hubo un tiempo en que Colosas era tan grande como las otras dos. Pero, por alguna razón, la gloria se ausentó de ella. La grandeza de esa ausencia se puede ver por el hecho de que Laodicea y Hierápolis se pueden descubrir hasta nuestros días por las ruinas que quedan de algunos grandes edificios; pero no hay ni una piedra que recuerde dónde estaba Colosas, y su emplazamiento sigue siendo cuestión de conjeturas. Hasta cuando Pablo escribió esta carta Colosas era un pueblo pequeño, y se dice que era el pueblo menos importante adonde Pablo envió una carta.
El hecho indudable es que fue en esté pueblo de Colosas donde surgió una herejía que, si se le hubiera permitido desarrollarse libremente, podría haber llegado a arruinar la fe cristiana.

Hay que añadirle otro detalle a esta descripción para completarla. Estas tres ciudades estaban en una zona en la que había muchos judíos. Esos judíos habían prosperado y, como sucede siempre en esos casos, muchos otros compatriotas suyos habían ido a aquella zona a participar de su prosperidad. El número de judíos que residían allí se elevaría muy cerca de los 50,000.

La Iglesia en Colosas
La iglesia cristiana de Colosas no la había fundado Pablo, ni tampoco visitado. Él incluye a los colosenses y laodicenses entre los que no le han visto nunca personalmente (2:1). Pero no cabe duda de que su fundación había sido dirigida por él.
Durante los tres años que pasó en Éfeso fue evangelizada toda la provincia de Asia, de manera que todos sus habitantes, tanto judíos como griegos, escucharon la palabra del Señor (Hechos 19:10). Colosas estaba a unos ciento cincuenta kilómetros de Éfeso, y sin duda fue en esa campaña de expansión cuando se fundó la iglesia de Colosas. No sabemos quién fue su fundador; pero bien puede haber sido Epafras, al que se describe como consiervo amado de Pablo y fiel ministro del Señor en aquella iglesia, y al que más adelante se relaciona también con Hierápolis y Laodicea (1:7; 4:12s). Si Epafras no fue el fundador de la iglesia cristiana de allí, fue sin duda el ministro a cargo de aquella zona.
Está claro que la iglesia de Colosas era gentil en su mayoría. La frase extraños y hostiles de mente (1:21) es la que Pablo usaba corrientemente para referirse a los que habían estado fuera del pacto de la promesa dada a Israel… En 1:27 habla de dar a conocer el misterio de Cristo entre los gentiles, refiriéndose claramente a los mismos colosenses. En 3:5-7 da una lista de sus pecados antes de hacerse cristianos, que son característicamente pecados paganos. Podemos concluir con seguridad que la membresía de la iglesia colosense estaba formada en su mayoría por gentiles.
Debe haber sido Epafras el que le trajo noticias a Pablo, que estaba preso en Roma, de la situación que se estaba desarrollando en Colosas. Muchas de las noticias eran buenas, de forma que Pablo da gracias a Dios por su fe en Cristo y su amor a los santos (1:4); se goza del fruto cristiano que están produciendo (1:6); de su amor en el Espíritu (1:8) y se alegra de saber que se mantienen en orden y están firmes en la fe (2:5).
Pero también había problemas en Colosas y aunque no fueran todavía tan serios, Pablo creía que prevenir era mejor que curar, y trata el mal en esta carta antes de que se extienda.




Lección nº 2:
INTRODUCCIÓN:
LA HEREJÍA COLOSENSE

La herejía colosense
No se puede decir de seguro cuál era la herejía que amenazaba la vida de la iglesia colosense, pero está claro que era una herejía que atacaba la suficiencia total y la supremacía única de Jesucristo. Ninguna otra carta de Pablo presenta una enseñanza tan elevada de Jesucristo ni insiste tanto en su plenitud y suficiencia: Jesucristo es la imagen del Dios invisible; en El habita toda plenitud (1:15,19); en El están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (2:2) y en Él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad (2:9).
Pablo se esfuerza también en subrayar el papel de Cristo en la Creación: por Él fueron creadas todas las cosas (1:16); y en Él subsisten todas las cosas (1:17)… El Hijo fue el instrumento del Padre en la Creación del universo.
Al mismo tiempo se esfuerza en subrayar la humanidad real de Jesucristo: fue en su cuerpo de carne y hueso como realizó su obra redentora (1:22); la plenitud de la divinidad mora en Él en forma corporal (2:9); sosteniendo que a pesar de su divinidad Jesucristo fue verdaderamente humano.
Pareciera que había un elemento de astrología en esta herejía. En 2:8, la versión Reina-Valera'95 pone que los herejes colosenses se conducían de acuerdo con los elementos del mundo, y en 2:20, que deberían haber muerto a los rudimentos del mundo... El mundo antiguo estaba dominado por la idea de la influencia de las estrellas; y hasta los hombres más sabios y grandes no hacían nada sin consultar a los astros…
Esta herejía daba mucha importancia a los poderes de los espíritus demoníacos. Hay frecuentes referencias a los principados y las autoridades, que son los nombres que les da Pablo (1:16; 2:10, 15); el mundo antiguo creía implícitamente en los poderes demoníacos; el aire estaba lleno de ellos. Los falsos maestros colosenses decían claramente que se necesitaba algo más, aparte de Jesucristo, para vencer el poder de los demonios.
También existía lo que podríamos llamar el elemento filosófico de esta herejía. Los herejes pretendían ganarse a los creyentes con filosofías y vanas sutilezas (2:8). Está claro que los herejes colosenses decían que la sencillez del Evangelio necesitaba que se le añadiera un conocimiento mucho más elaborado y esotérico.
Había además una tendencia en esta herejía a insistir en la observancia de ciertos días y rituales -festividades, lunas nuevas y sábados (2:16).
Y está claro que había un posible elemento ascético en esta herejía. Establecía leyes acerca de la comida y la bebida (2:16). Sus lemas eran: “No uses; no comas; no toques” (2:21).
Era una herejía que pretendía limitar la libertad cristiana insistiendo en toda clase de ordenanzas legalistas.
Al parecer esta herejía daba por lo menos lugar al culto de los ángeles (2:18). Al mismo tiempo que a los demonios, introducía intermediarios angélicos entre Dios y los hombres.
Por último, parece haber habido en esta herejía algo que podríamos llamar cursilería intelectual y espiritual. En 1:28 Pablo establece su propia finalidad: advertir a todo hombre; enseñar a todo hombre en toda sabiduría, y presentar a todo hombre maduro en Jesucristo. Claramente se implica que los herejes limitaban el Evangelio a unos pocos escogidos, e introducían una aristocracia espiritual e intelectual en la amplia invitación de la fe cristiana.

El Gnosticismo y sus peligros
¿Había alguna tendencia herética general de pensamiento que incluyera todo esto? Existía lo que se llamaba el gnosticismo.
Empezaba por dos suposiciones básicas sobre la materia. La primera, creía que solamente el espíritu era bueno, y la materia era esencialmente mala. La segunda, creían que la materia era eterna; y que el universo no fue creado partiendo de la nada -que es la creencia ortodoxa, sino de esa materia imperfecta. Ahora bien: esta creencia básica tenía ciertas consecuencias.
Tenía un efecto en la doctrina de la Creación. Si Dios era espíritu, era totalmente bueno y no podía trabajar con una materia mala. Por tanto, Dios no era el Creador del mundo. Dios había producido una serie de emanaciones, cada vez más lejos de Él, hasta que al final de la serie hubo una tan distante de Dios que podía manejar la materia; y fue esa emanación la que creó el mundo.
Para salir al paso de la doctrina gnóstica de la Creación, Pablo insistía en que el Agente de Dios en la obra de la Creación no era un poder lejano, ignorante y hostil, sino el Hijo, Que conocía y amaba perfectamente al Padre.
Tenía también un efecto en la doctrina de la Persona de Jesucristo. Si la materia era totalmente mala y Jesucristo era el Hijo de Dios, entonces no podía asumir un cuerpo de carne y sangre, argüían los gnósticos. Debía haber sido una especie de Fantasma espiritual. Así es que los relatos gnósticos dicen que Jesús no dejaba huellas en el suelo cuando andaba. Esto distanciaba a Jesús completamente de la humanidad, y hacía imposible que fuera el Salvador de los hombres.
Para salir al paso de esta doctrina gnóstica Pablo insistía en el cuerpo de carne y sangre de Jesús, e insistía en que Jesús salvó a los hombres en su cuerpo de carne.
Como resultado tenía sus efectos en el enfoque ético de la vida. Si la materia era mala, se seguía que nuestros cuerpos eran malos. Algunos sostenían que se debía al cuerpo y privarle hasta de lo más esencial… Pero era igualmente posible tomar el punto de vista opuesto: si el cuerpo era malo, no importaba lo que se hiciera con él; el espíritu era lo que importaba; por tanto uno podía saciar los deseos del cuerpo, porque daba lo mismo y así justificaban todas las inmoralidades.
A esto seguía una cosa: el gnosticismo era una manera de pensar y de vivir altamente intelectual. Había esa larga serie de emanaciones entre Dios y el hombre; y el hombre tenía que ascender laboriosamente esa larga escala para llegar a Dios. Para ello necesitaba toda clase de conocimientos secretos y enseñanza esotérica y consignas ocultas. Por tanto, los gnósticos tenían muy claro que los niveles más altos de la religión no estaban al alcance más que de unos pocos elegidos…
Todavía queda un detalle de esta situación… Está claro que había un elemento judío en la falsa enseñanza que amenazaba a la iglesia colosense. Los festivales y las nuevas lunas y los sábados eran cosas características de los judíos; las leyes sobre alimentos y bebidas eran esencialmente las leyes levíticas judías... Es probable que al enfatizar el conocimiento ellos pensaran que ese conocimiento especial que le permite al hombre alcanzar a Dios no es otro que “nuestro ritual y nuestra ley ceremonial”... El resultado era que había, frecuentemente, una extraña alianza entre el gnosticismo y el judaísmo; y eso era lo que se encontraba en Colosas, donde, como ya hemos visto, había muchos judíos.
Al fin y al cabo en nuestros días sigue habiendo herejías que se caracterizan por tratar de volver al Antiguo Testamento y a prácticas y ritos y leyes dietéticas de los judíos.
Está claro que los falsos maestros de Colosas estaban teñidos de gnosticismo. Trataban de convertir el Cristianismo en una filosofía o en una teosofía; y, si lo hubieran conseguido, habrían destruido la fe cristiana.

El autor de la Carta
Muchos estudiosos no creen que Pablo fuera el que escribió esta carta… Dicen que hay en Colosenses muchas palabras y frases que no aparecen ninguna de las cartas indiscutibles de Pablo. Eso es perfectamente cierto. Pero no prueba nada. No podemos esperar que nadie escriba siempre de la misma manera y con el mismo vocabulario. Podemos creer que en Colosenses Pablo tenía cosas nuevas que decir y encontró nuevas maneras de decirlas.
Dicen que el desarrollo del pensamiento gnóstico fue, de hecho, muy posterior al tiempo de Pablo y que, si la herejía colosense se relaciona con el gnosticismo, la carta tiene que ser muy posterior a Pablo. Es verdad que los escritos de los grandes sistemas gnósticos son posteriores. Pero las ideas de los dos mundos y de la maldad de la materia están profundamente entrelazadas tanto en el pensamiento judío como en el griego y las ideas primarias del gnosticismo ya estaban apareciendo con la fuerza que tendrían después…
También dicen que la presentación de Cristo en Colosenses es mucho más avanzada que la de las cartas paulinas auténticas. Pero Pablo en Colosas se encontró frente a una nueva situación… Es verdad que la cristología de Colosenses es más avanzada que la que encontramos en las primeras cartas de Pablo; pero eso no tiene por qué querer decir que Pablo no la escribiera… Así pues no tenemos por qué dudar en aceptar Colosenses como una carta escrita por Pablo.
Queda el hecho sorprendente y maravilloso de que Pablo escribiera la carta que contiene el vuelo más alto de su pensamiento a un pueblo tan sin importancia como era entonces Colosas. Pero al hacerlo puso en jaque una tendencia que, si se hubiera dejado desarrollar, habría arruinado el Cristianismo en Asia Menor, y bien podía haber hecho un daño irreparable a la fe de toda la Iglesia.




Lección nº 3:
EL COMPROMISO DEL EVANGELIO
Y LA ORACIÓN INTERCESORA
Colosenses 1: 1-11

Saludos en Cristo
Colosenses 1: 1- 2a
Pablo no había estado nunca personalmente en Colosas, así es que tiene que empezar por aclarar el derecho que tiene a escribirles a los colosenses una carta. Lo hace con una sola palabra: él es un apóstol. La palabra griega apóstolos quiere decir literalmente uno que es enviado. Pablo tiene derecho a escribir porque Dios le ha comisionado para que sea su embajador a los gentiles. Además, es un apóstol por la voluntad de Dios. No tiene esa profesión porque se lo haya ganado o conseguido, sino porque Dios se lo ha dado. Aquí, en la primera línea, se encuentra toda la doctrina de la gracia: una persona no es lo que se haya hecho a sí misma, sino lo que Dios la ha hecho.
Pablo asocia consigo a Timoteo, al que da un título entrañable: le llama hermano, título que les da también a Cuarto (Romanos 16:23); a Sóstenes (1 Corintios 1:1); a Apolos (1 Corintios 16:12). Lo que se necesita fundamentalmente en el servicio y en el testimonio cristiano es el espíritu fraternal.
Timoteo no se nos describe como predicador, maestro, teólogo o administrador, sino como hermano; una condición imprescindible para ser un verdadero siervo de Jesucristo.
Otro hecho significativo e interesante es que este encabezamiento se dirige a las personas consagradas a Dios, a los hermanos creyentes en Cristo de Colosas. A partir de Romanos las cartas de Pablo iban destinadas a las personas consagradas a Dios en tal o cual lugar. Así lo vemos en Romanos, Colosenses, Filipenses y Efesios. Conforme Pablo se fue haciendo mayor llegó a ver más y más claro que lo que importaba eran las personas individuales. La iglesia no es una especie de entidad abstracta, sino hombres y mujeres y niños individuales.
Los saludos iniciales se cierran con dos frases colocadas en paralelo significativamente. Escribe a los cristianos que están en Colosas y que están en Cristo. El cristiano se mueve siempre en dos esferas. Está en cierto lugar del mundo; pero está también en Cristo. En este mundo puede que se mueva de sitio en sitio; pero dondequiera que esté, está en Cristo. Por eso las circunstancias externas no influyen decisivamente en el cristiano; su paz y gozo no dependen de ellas.
Todos tenemos nuestro propio Colosas, pero estamos en Cristo, y es Él quien le pone las credenciales a nuestra vida.

El compromiso del Evangelio
Colosenses 1: 2b- 8
Aquí se nos presenta la esencia de la vida cristiana. El hecho que le deleita el corazón a Pablo y por el que da gracias a Dios es que le han dicho que los colosenses dan muestras de dos grandes cualidades en sus vidas: fe en Jesucristo y amor a sus semejantes.
Estas son las dos caras de la vida cristiana. El cristiano debe tener fe; debe saber lo que cree. Pero también debe amar a sus semejantes: debe convertir esa fe en acción. No basta simplemente con tener fe, porque puede haber una ortodoxia que no conozca el amor. Y tampoco basta con amar a las personas, porque sin una fe real ese amor puede no ser más que sensiblería. El cristiano tiene un doble compromiso: está comprometido con Jesucristo, y está comprometido con sus semejantes.
Esa fe y ese amor, para Pablo, dependen de la esperanza que se nos tiene reservada en el Cielo. La lealtad a Cristo puede suponerle a una persona toda clase de pérdidas y dolores y sufrimientos.
Puede que haya muchas cosas a las que tenga que decirles adiós. El camino del amor puede que les parezca a muchos el camino de los tontos… Pero la esperanza cristiana es tener por cierto que el camino de Dios es el mejor, y que la única paz real, el único gozo verdadero, la única recompensa duradera y real han de encontrarse en Él.
La lealtad a Cristo puede que nos traiga problemas aquí, pero esa no es la última palabra. La esperanza cristiana es la confianza en que vale más la pena jugarse la vida por Dios que creer al mundo.
Estos versículos contienen una especie de sumario de lo que es y lo que hace por nosotros el Evangelio…
a) El Evangelio es la buena noticia de Dios. Es el mensaje de un Dios que es amigo y amador de las almas de los hombres… Lo primero y principal es que el Evangelio nos pone en la debida relación con Dios.
b) El Evangelio es la verdad; no nos ofrece suposiciones, sino certezas acerca de Dios.
c) El Evangelio es universal. Es para todo el mundo. No está confinado a ninguna raza o nación particular, ni a ninguna clase o condición social.
d) El Evangelio es productivo. Lleva fruto y aumenta. Es un hecho de la Historia y de la experiencia que el Evangelio tiene poder para cambiar a las personas individuales y a la sociedad. Puede hacer de un pecador una buena persona, y puede quitar paulatinamente el egoísmo y la crueldad de la sociedad.
e) El Evangelio nos habla de la gracia. No es tanto el mensaje de lo que Dios exige como de lo que Dios ofrece. No nos habla tanto de sus demandas como de sus dones.
f) El Evangelio se transmite por medio de las personas… Fue Epafras el que se lo llevó a los colosenses.
Tiene que haber un canal humano para que el Evangelio pueda llegar a las personas. Y aquí es donde entramos nosotros. El poseer la buena noticia del Evangelio conlleva la obligación de compartirla. Lo que Dios nos ha dado tiene que transmitirse por medios humanos.
Jesucristo necesita que seamos las manos y los pies y los labios que lleven su Evangelio a los que no lo han recibido todavía.

La oración intercesora
Colosenses 1: 9- 11
Bien puede decirse que se nos enseña más acerca de la intercesión en este que casi ningún otro pasaje del Nuevo Testamento. Hay dos peticiones básicas que se han de hacer en la oración: el discernimiento de la voluntad de Dios, y seguidamente el poder para cumplirla.
La oración empieza por pedir que seamos llenos de un conocimiento siempre en aumento de la voluntad de Dios. Se trata, no tanto de hacer que Dios nos preste atención, como de que le escuchemos nosotros a Él; no debemos estar tratando de convencer a Dios para que haga lo que nosotros queremos, sino de descubrir lo que Él quiere que nosotros hagamos.
Este conocimiento de Dios se ha de traducir a nuestra situación humana particular. Pedimos sabiduría y entendimiento espiritual. La sabiduría espiritual es en griego sofía, que se podría describir como conocimiento de los primeros principios. El conocimiento es synesis, que es lo que los griegos describían a veces como un conocimiento crítico, con lo que querían decir la habilidad de aplicar los primeros principios a cualquier situación dada que nos pueda surgir en la vida… Así es que, cuando Pablo pide que los colosenses tengan sabiduría y entendimiento, está pidiendo que puedan entender las grandes verdades del Evangelio y puedan ser capaces de aplicarlas a las decisiones y las tareas que les sobrevengan en la vida cotidiana.
Este conocimiento de la voluntad de Dios y esta sabiduría deben conducir a la conducta correcta. Pablo pide que sus amigos se conduzcan de tal manera que agraden a Dios…
No hay nada en el mundo más práctico que la oración porque la oración y la acción van de la mano. Oramos, no para evadir las responsabilidades de la vida, sino para cumplirlas.
Para lograrlo necesitamos el poder de Dios…esto necesitamos poder. El gran problema de la vida no es saber lo que tenemos que hacer, sino hacerlo. En la mayoría de los casos somos conscientes en cualquier situación dada de lo que debemos hacer; lo difícil es poner ese conocimiento en acción. Lo que necesitamos es poder, y lo recibimos mediante la oración. Si Dios no hiciera más que decirnos cuál es Su voluntad, podríamos encontrarnos en una situación frustrante. Mediante la oración alcanzamos el mayor don del mundo: conocimiento y poder.
Lo que podríamos llamar la parte intercesora de la oración de Pablo termina con la petición de tres grandes cualidades. Pide que sus amigos colosenses posean toda fortaleza, paciencia y gozo.
Fortaleza y paciencia son dos grandes palabras griegas que van juntas muchas veces. Fortaleza es hypomoné, y paciencia es makrothymia.
Hypomoné no quiere decir paciencia en el sentido corriente de bajar la cabeza, no solamente soportar cosas, sino la habilidad, al soportarlas, de cambiarlas en gloria. Es una paciencia conquistadora.
Makrothymia se suele traducir por longanimidad o por paciencia en relación con las personas. Es la cualidad de mente y de corazón que le permite a uno soportar a las personas desagradables, maliciosas y crueles sin dejarse amargar, y sin que su torpeza le haga a uno desesperar, ni su necedad le irrite, ni su desamor altere su amor… Es el espíritu que no pierde nunca la paciencia con las personas, ni deja de creer y esperar en ellas. Así es que Pablo pide para sus amigos la fortaleza que no se deja dominar en ninguna situación, y la paciencia que ninguna persona puede derrotar. Pide que los cristianos sean tales que ninguna circunstancia pueda derrotar su fuerza ni ningún ser humano pueda derrotar su amor.
Además de todo esto pide gozo. El camino cristiano no es una pelea lúgubre con las circunstancias y las personas, sino una actitud radiante y soleada ante la vida. El gozo cristiano se mantiene en cualesquiera circunstancias. Es fácil estar gozoso cuando las cosas nos van bien; pero la luminosidad cristiana es algo que no pueden ahogar todas las sombras de la vida.

Versículo para aprender:

Siempre orando por vosotros, dando gracias a Dios...”
Colosenses 1: 3




Lección nº 4:
LA TOTAL SUFICIENCIA DE CRISTO (I)
Colosenses 1: 12-23

Transferido al reino de su Hijo amado”
Colosenses 1: 12- 14
Pablo pasa a una gozosa acción de gracias por los beneficios que ha recibido en Cristo el cristiano. Aquí hay dos ideas clave.
Dios ha dado a los creyentes colosenses una parte en la herencia del pueblo consagrado a Dios. El primer privilegio es que se les ha dado a los gentiles una participación en la herencia del pueblo escogido de Dios. Los judíos habían sido siempre el pueblo escogido de Dios, pero ahora se les ha abierto la puerta a todos los seres humanos.
Dios, además, “nos ha transferido al reino de su Hijo amado”… La palabra que usa Pablo para transferir es el verbo griego methístémi, que tiene un uso especial... En el mundo antiguo, cuando un imperio obtenía la victoria sobre otro, solía deportar los habitantes del imperio derrotado al país del imperio vencedor con todas sus posesiones. Así es que Pablo dice que Dios ha trasladado a los cristianos a su propio Reino; pero no era una deportación, sino un rescate…
a) Quería decir un traslado de las tinieblas a la luz. Sin Dios, las personas se mueven a tientas y tropiezan como si anduvieran en la oscuridad. Pero en Jesucristo, Dios nos ha dado una luz en la que podemos vivir y aun morir.
b) Quería decir un traslado de la esclavitud a la libertad. Era una redención, que era la palabra para la emancipación de los esclavos y la compra de algo propio que había estado en poder de otra persona… Sin Dios las personas son esclavas de sus temores, de sus pecados y de su propia condición desesperada. En Jesucristo hay liberación.
c) Quería decir un traslado de la condenación al perdón. El hombre, en su pecado, no merece más que la condenación de Dios; pero mediante la obra de Jesucristo descubre el amor y el perdón de Dios. Ahora sabe que ya no es un criminal condenado ante el tribunal de Dios, sino un hijo que se había perdido, y para el que siempre se mantendrán abiertas las puertas del hogar.
d) Quería decir un traslado del poder de Satanás al poder de Dios… Por medio de Jesucristo el hombre es liberado de las garras de Satanás y admitido como ciudadano del Reino de Dios. Dios, en su amor triunfante, traslada a las personas del reino del pecado y la oscuridad al reino de la santidad y de la luz.

La total suficiencia de Cristo
Colosenses 1: 15- 23
En este pasaje Pablo destaca, en respuesta sin duda a los que pretendían hacer del cristianismo una filosofía más, la suficiencia de Jesucristo en el plan redentor y reconciliador de Dios…
Veamos quiénes eran los que pretendían humanizar la verdad del Evangelio relegando la posición de Jesús, y las respuestas de Pablo a esos intentos.

El Gnosticismo
Cuando Pablo escribió Colosenses no estaba pensando en el vacío. Se puso a escribir, como ya hemos visto en la Introducción, para salir al paso de una situación bien definida. Había una tendencia de pensamiento en la Iglesia Primitiva que se llamaba el gnosticismo, y sus seguidores, gnósticos, lo que quiere decir poco más o menos intelectuales o librepensadores. Estaban insatisfechos con lo que consideraban la ruda sencillez del Cristianismo, y querían convertirlo en una filosofía que pudiera estar, en línea con los otros sistemas filosóficos de su tiempo.
Los gnósticos partían de la convicción de que la materia era absolutamente mala, y el espíritu, absolutamente bueno. Además mantenían que la materia era eterna, y que había sido de esa materia imperfecta de la que se había formado el mundo.
Los cristianos, para usar la frase técnica, creen en la creación a partir de la nada, y los gnósticos creían que el universo se había formado a partir de aquella materia mala.
Ahora bien: Dios es Espíritu, y por tanto absolutamente bueno, y la materia, absolutamente mala; de ahí se deducía que el Dios verdadero no podía tocar la materia, y por tanto no era el agente de la creación. Así es que los gnósticos creían que Dios había producido una serie de emanaciones, cada una más lejos de Dios que las anteriores, hasta que por fin hubo una lo suficientemente distante de Dios para poder tocar la materia y crear el mundo.
Los gnósticos llegaban todavía más lejos. Conforme las emanaciones se fueron distanciando de Dios se volvieron cada vez más ignorantes de Él. Y en las emanaciones más distantes se daba, no solamente la ignorancia de Dios, sino la hostilidad hacia Él. Los gnósticos llegaban a la conclusión de que la emanación que creó el mundo desconocía y era hostil al verdadero Dios…
Esto tenía ciertas consecuencias lógicas.
Tal como los gnósticos lo veían, el creador del mundo no era el Dios verdadero, sino un ser hostil a Él. Por eso Pablo insiste en que fue Dios quien creó el mundo, y que el agente de la Creación no fue una emanación ignorante y hostil a Dios sino el mismo Jesucristo, su Hijo (Colosenses 1:16).
Como los gnósticos lo veían, Jesucristo no era ni mucho menos único. Ya hemos visto que postulaban toda una serie de emanaciones entre Dios y el mundo. Insistían en que Jesucristo era simplemente una de esas emanaciones. Puede que ocupara un lugar bastante alto, hasta posiblemente el más alto, pero era uno entre muchos. Pablo se enfrenta con esto insistiendo en que en Jesucristo habita toda plenitud (Colosenses 1:19); que en Él está toda la plenitud de la divinidad en forma corporal (Colosenses 2:9). Uno de los objetivos principales de Colosenses es insistir en que Jesús es absolutamente único, y 'que en Él está la totalidad de Dios.
Como los gnósticos lo veían, esto tenía otra consecuencia en relación con Jesús. Si la materia era totalmente mala, se seguía que el cuerpo también lo era. Y de ahí que Aquel que fue la revelación de Dios no podía tener un cuerpo material. No podía haber sido más que un espíritu desencarnado que se presentaba en forma corporal. Los gnósticos negaban taxativamente la humanidad real de Jesús. En sus propios escritos, por ejemplo, afirmaban que cuando Jesús iba andando no dejaba huellas en el suelo. Por eso usa Pablo una terminología tan alucinante en Colosenses. Habla de Jesucristo reconciliando al hombre con Dios en su cuerpo de carne (Colosenses 1:22); dice que la plenitud de la divinidad moraba en Él corporalmente. En oposición a los gnósticos, Pablo insistía en la humanidad de carne y hueso de Jesús.
El fin principal del hombre es encontrar el camino hacia Dios. Como los gnósticos lo veían, ese camino estaba cerrado. Entre este mundo y Dios estaba la vasta serie de emanaciones. Antes de que el alma pudiera llegar a Dios, tenía que pasar la barrera de cada una de esas emanaciones, para lo cual se necesitaba un conocimiento especial y conocer una consigna especial; y eran esas consignas y ese conocimiento lo que los gnósticos pretendían tener.
Esto quería decir dos cosas.
a) Quería decir que se accedía a la salvación mediante un conocimiento intelectual. Los maestros gnósticos mantenían que las verdades sencillas del Evangelio no eran suficientes; que para encontrar el camino a Dios el alma necesitaba mucho más que eso: el conocimiento elaborado y las consignas secretas que solo el gnosticismo podía dar. Pero Pablo insiste en que no se necesita nada más que las verdades del Evangelio de Jesucristo.
b) Si la Salvación dependiera de ese conocimiento tan elaborado, está claro que no sería para cualquier persona, sino solo para los intelectuales. Así es que los gnósticos dividían la humanidad en los espirituales y los terrenales; y solo los espirituales podían ser salvos de veras. Con eso en mente Pablo presentaba un Evangelio que era para todas las personas, por muy sencillas e iletradas que fueran, lo mismo que para los sabios y entendidos.
Así es que estas eran las doctrinas gnósticas principales; y todo el tiempo que estemos estudiando este pasaje, y hasta toda la carta, debemos tenerlas en mente; porque solo contra ese trasfondo resulta inteligible y relevante lo que dice Pablo.

Versículo para aprender:

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”
Colosenses 1: 15




Lección nº 5:
LA TOTAL SUFICIENCIA DE CRISTO (II)
Colosenses 1: 12- 23

Qué es Jesús, según Pablo?
En este pasaje dice Pablo dos cosas importantes acerca de Jesús, ambas en respuesta a los gnósticos. Los gnósticos habían dicho que Jesús no era más que uno entre muchos intermediarios; y que, por muy glorioso que fuera, era solo una revelación parcial de Dios.
Pablo dice que Jesucristo es la imagen del Dios invisible. Usa aquí una palabra y una figura que despertaría toda clase de memorias en las mentes de sus primeros lectores. La palabra es eikón, e imagen es su traducción correcta. Cuando Pablo usa esta palabra, establece que Jesús es la perfecta manifestación de Dios. Para comprender cómo es Dios, tenemos que mirar a Jesús…
Los griegos estaban alucinados con la idea del Logos, la Palabra, la Razón de Dios. Era el Logos el que había creado el mundo, el que había puesto sentido en el universo, el que mantenía las estrellas en sus cursos, el que hacía que este fuera un mundo racional, lógico, y el que dotaba al ser humano de una mente racional. Precisamente esta palabra eikón fue la que se usó una y otra vez para referirse al Logos de Dios. Es como si Pablo les dijera a los griegos que ese Logos ha venido en Jesucristo.
Pero hay otras dos conexiones mucho más sencillas que se les cruzarían por la mente a los que oyeran o leyeran esto por primera vez. Sus mentes se retrotraerían inmediatamente a las historias de la Creación. En ellas se nos habla del acto con el que culminó la Creación: “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen... Así es que Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios le creó” (Génesis 1:26-27). Aquí se nos hace la luz. El hombre fue hecho para que fuera nada menos que la imagen, eikón, de Dios, porque esta es la palabra que aparece aquí en la traducción griega del Antiguo Testamento. Eso es lo que se pretendía que fuera el ser humano; pero el pecado se introdujo, y el ser humano no pudo alcanzar su destino. Al usar esta palabra hablando de Jesús, Pablo dice que Jesús no solo nos muestra lo que es Dios, sino también lo que el hombre estaba previsto que fuera. Jesús es la perfecta manifestación de Dios y la perfecta manifestación del hombre…
También eikón era la palabra que se usaba en griego para retrato… Y cuando se redactaba un documento legal, como un recibo o reconocimiento de deuda, siempre incluía una descripción de las principales características y señales reconocibles de las partes contratantes para que no hubiera dudas ni errores. La palabra griega para esa descripción era eikón. Así que es como si Pablo estuviera diciéndoles a los más sencillos: “Jesús es el retrato de Dios. En Él vemos las características personales y las marcas distintivas de Dios. Si queréis ver cómo es Dios, mirad a Jesús”...
La otra palabra que usa Pablo es pleróma y dice que Jesús es el pleroma de Dios… Esta palabra quiere decir plenitud, totalidad... Es la palabra que se necesitaba para completar el cuadro; Jesús no es simplemente un boceto de Dios, o un resumen, o no más que un retrato sin vida de Dios. En Él no falta nada; es la revelación completa de Dios…

Jesús y la creación
La enseñanza de Pablo es que el Agente de la Creación fue el mismo Hijo; así destaca:
Que Jesús es el Primogénito de toda creación (v. 15). No debe entenderse que fue la primera persona creada, porque Primogénito es usado muy corrientemente como un título de honor y es un título del Mesías (Salmo 89:27)… Así es que cuando Pablo dice que el Hijo es el primogénito de toda creación, quiere decir que el mayor honor que se encuentra en la creación le pertenece a Él.
Que fue por el Hijo por quien todas las cosas fueron creadas (v. 16). Esto es verdad de las cosas en el Cielo y en la Tierra, de cosas visibles e invisibles… Pablo establece que el Agente de Dios en la Creación no fue un dios secundario, inferior, ignorante y hostil, sino el mismo Hijo.
Y fue para el Hijo para quien fueron creadas todas las cosas (v. 17). El Hijo no es solo el Agente de la Creación, sino también su meta. Es decir, que todo fue creado para ser suyo, y para que en su culto y su amor Él encontrara su propio honor y gozo.
Luego Pablo dice que en Él subsisten todas las cosas... Esto quiere decir que el Hijo es no solamente el Agente de la Creación en el principio, y la meta final de la Creación, sino también el que mantiene el universo unido entre el principio y el fin, es decir, durante el tiempo tal como nosotros lo conocemos.
Así pues, Pablo nos dice que el Hijo es el principio de la creación, el fin de la creación, y el poder que mantiene la creación unida; el Creador, el Sustentador y el Propósito Final del universo.

Jesús y la Iglesia
Respecto a la relación de Jesús con la Iglesia, Pablo dice:
Que Jesús es la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia… La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, es decir, el organismo por medio del cual Él actúa… El cuerpo está al servicio de la cabeza y es impotente sin ella. Así es que Jesucristo es el que dirige a la Iglesia y es por su inspiración como la Iglesia actúa y vive. La Iglesia no puede pensar la verdad sin Él, ni actuar correctamente, ni decidir su dirección. Y es el privilegio de la Iglesia el ser el instrumento por medio del cual Cristo obra; lo que debe tomarse también como una advertencia para que la Iglesia no descuide esa relación…
Que es el principio de la Iglesia… La palabra griega para principio es arjé, que quiere decir primero en el tiempo y también en el sentido de ser el origen del que procede algo, el poder motor que pone algo en funcionamiento… Veremos más claramente lo que Pablo pretende si recordamos lo que acaba de decir. El mundo es la creación de Cristo; y la Iglesia es su nueva creación.
Que es el Primogénito de entre los muertos… Aquí vuelve Pablo al acontecimiento que era la base y el centro de todo el pensamiento y la fe y la experiencia de la Iglesia original: La Resurrección. Cristo no es meramente alguien que vivió y murió y acerca de quien leemos y aprendemos cosas. Es Alguien que, en virtud de su resurrección, vive para siempre…
Y finalmente dice que la consecuencia de todo esto es que Cristo tiene la supremacía en todas las cosas. La Resurrección de Jesucristo es su título de señorío supremo porque con ella ha mostrado que ha conquistado todo poder que le fuera contrario y que no hay nada en la vida o en la muerte que le pueda atar… Y en esta supremacía se asienta toda la razón de ser de la Iglesia.

Jesús y su relación con todas las cosas
En los versículos 19 y 20 Pablo establece ciertas grandes verdades acerca de la obra de Cristo por todo el universo.
El objetivo de su venida fue la reconciliación. Vino para remediar la brecha y ser un puente entre Dios y la humanidad. Debemos notar que la iniciativa de la reconciliación fue cosa de Dios. El Nuevo Testamento no dice nunca que Dios fuera reconciliado con los hombres, en la voz pasiva, sino, siempre, que los hombres fueron reconciliados con Dios.
El medio de la reconciliación fue la sangre de Jesús derramada en la Cruz…En la muerte de Jesús, Dios nos está diciendo que nos ama tanto que está dispuesto a ver sufrir a su Hijo por nosotros. La Cruz es la prueba de que no hay distancia que el amor de Dios se niegue a recorrer para recuperar los corazones de los hombres; y un amor así demanda la respuesta de nuestro amor. Si la Cruz no despierta el amor en los corazones de los hombres, nada lo conseguirá.
Debemos notar que Pablo dice que en Cristo estaba Dios reconciliando consigo todas las cosas. En griego la palabra es panta, que incluye, no solamente a las personas, sino toda la creación, visible e invisible, animada e inanimada. La visión de Pablo era un universo en el que fueran redimidas no solamente las personas sino todas las cosas. No cabe duda de que Pablo estaba pensando en los gnósticos; recordemos que, como consideraban la materia esencial e incurablemente mala, consideraban que también el universo era malo. Pero, como Pablo lo ve, el universo no es irremisiblemente malo. Es obra de Dios, y participa de la reconciliación universal… Este es un pensamiento maravilloso.
Aquí hay una lección y una advertencia, porque a veces algunos cristianos han despreciado al mundo llegando a considerarlo malo en sí mismo; pero debemos recordar que este es el mundo de Dios, y será un mundo redimido, porque de alguna manera maravillosa Dios estaba en Cristo reconciliando consigo mismo todo el universo de seres humanos, de criaturas vivientes y aun de seres inanimados.
El pasaje termina con una frase curiosa. Pablo dice que esta reconciliación se extendía no solamente a las cosas de la Tierra sino también a las del Cielo. Se han intentado muchas interpretaciones, pero, más allá de ellas, debemos notar una vez más la visión universal de Pablo, y el cielo forma parte del universo de Dios en su dimensión de eternidad…

La finalidad de la Reconciliación
En los vs. 21 al 23 Pablo sostiene que la finalidad de la reconciliación es la santidad. Cristo llevó a cabo su obra sacrificial de reconciliación a fin de presentarnos a Dios consagrados e irreprochables... Debemos entender que aunque Dios nos ama tanto, el hecho de que una persona sea amada no le da carta blanca para hacer lo que quiera, sino le impone la mayor obligación del mundo, la de ser digna de ese amor.
En cierto sentido, el amor de Dios hace las cosas más fáciles, porque hace que no le tengamos miedo; pero en otro sentido nos pone un desafío mayor porque nos impone la obligación final de ser dignos de tal amor.
Y esa obligación conlleva otra clase de obligación, la de permanecer firmes en la fe y no abandonar nunca la esperanza del Evangelio.

Versículo para aprender:

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”
Colosenses 1: 15




Lección nº 6:
EL ALCANCE DEL EVANGELIO, EL AMOR
Y LAS SEÑALES DE LA IGLESIA CRISTIANA
Colosenses 1: 24- 2: 7

La tarea y el alcance del Evangelio
Colosenses 1: 24- 29
Pablo empieza este pasaje con una idea atrevida. Piensa en los sufrimientos que está soportando como algo que completa los sufrimientos del mismo Jesucristo. Jesús murió para salvar a su Iglesia; pero la Iglesia tiene que ir edificándose y extendiéndose; ha de mantenerse fuerte y pura e íntegra; por tanto, cualquiera que sirva a la Iglesia ensanchando sus fronteras, estableciendo su fe, guardándola de errores, está haciendo la obra de Cristo. Y si tal servicio implica sufrimiento y sacrificio, esa aflicción está completando y compartiendo los mismos sufrimientos de Cristo. Sufrir en el servicio de Cristo no es un castigo, sino un privilegio, porque es participar de su obra.
Pablo presenta la esencia misma de la tarea que Dios le ha confiado. Esa tarea consiste en hacer llegar a las personas un nuevo descubrimiento, algo que se había mantenido oculto a lo largo de edades y generaciones y que ahora se ha revelado. Esta era que la gloriosa esperanza del Evangelio no era solamente para los judíos, sino para todos los seres humanos en todas partes.
La gran contribución de Pablo a la fe cristiana fue llevar a Cristo a los gentiles, destruyendo para siempre la idea de que el amor y la misericordia de Dios eran el monopolio exclusivo de un pueblo o de una raza determinados… Así es que Pablo presenta su gran proyecto. Es advertir a toda persona, y enseñar a toda persona, y presentar a toda persona completa en Cristo.
Los judíos no estarían de acuerdo en que a Dios le importaran todas las personas, y los gnósticos no habrían estado de acuerdo en que se podría advertir y enseñar y presentar a toda persona completa a Dios. Creían que el conocimiento necesario para la Salvación era tan complicado y difícil que sería el monopolio de una reducida aristocracia espiritual.
El hecho, para Pablo, es que lo único que es para todo el mundo es Cristo… Hay dones que una persona no poseerá jamás; hay privilegios que una persona no disfrutará nunca; hay alturas de logros humanos que muchos no podrán escalar; pero a todas las personas se abren las puertas de la buena noticia del Evangelio, del amor de Dios en Jesucristo y el poder transformador que puede traer la santidad a la vida.

La contienda del amor
Colosenses 2: 1
Pablo está pasando una gran lucha por aquellos cristianos a los que amaba aunque no los conocía personalmente. Asocia a los laodicenses con los colosenses, y habla de todos los que no le han visto nunca. La palabra que usa para contienda es agón, emparentada con nuestra palabra agonía... Pablo está peleando una dura batalla por sus amigos. Debemos recordar que cuando escribió esta carta estaba preso en Roma, esperando presentarse a juicio ante el Emperador, que era muy probable que le condenara a muerte.
¿Cuál era entonces su lucha?
Era la lucha de la oración. Debe de haber deseado ardientemente ir a Colosas en persona. Tiene que haber deseado enfrentarse cara a cara con los falsos maestros para refutar sus razonamientos y recuperar a los que se estaban desviando de la verdad. Pero estaba preso. Se encontraba en una situación en la que no podía hacer más que orar; lo que no podía hacer por sí mismo se lo dejaba a Dios…
Y puede que se estuviera produciendo otra lucha en la mente de Pablo: era un ser humano con todos los problemas de cualquier hombre… Estaba preso, esperando que le juzgara Nerón y muy probablemente la sentencia de muerte… Debía permanecer firme porque su lucha no era exclusivamente por sí mismo, sino también por todos los que tenían puesta la mirada en él como padre en la fe…
Nuestra lucha no es nunca solo nuestra; siempre está en nuestras manos el honor de Cristo, y a nuestro cuidado la fe de otros.

Las señales de la verdadera Iglesia
Colosenses 2: 2- 7
Para Pablo la Iglesia debe ser una Iglesia de corazones valerosos… Pablo pide que sus corazones sean confortados. La palabra que usa es parakalein, que quiere decir algunas veces consolar, y otras exhortar; pero siempre incluye la idea de capacitar a una persona para sobrellevar con confianza y coraje alguna situación difícil.
Debe ser también una Iglesia en la que los miembros estén entretejidos en el amor. No puede existir una verdadera iglesia sin amor. La única señal que identifica inconfundiblemente a la Iglesia verdadera es el amor a Dios y a los hermanos. Cuando muere el amor, muere la iglesia.
Debe ser una Iglesia equipada con toda clase de sabiduría. Pablo usa aquí tres palabras relacionadas con la sabiduría:
En el versículo 2 usa synesis, entendimiento... Es la habilidad de analizar una situación y decidir las medidas prácticas que son necesarias. La Iglesia verdadera debe tener el conocimiento práctico de lo que hay que hacer cuando hay que tomar decisiones.
Dice que en Jesús están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Sabiduría es en el original sofía, y el conocimiento gnósis. Estas dos palabras no son meramente sinónimas; hay una diferencia entre ellas. Gnósis es la capacidad, casi intuitiva e instintiva, de reconocer la verdad cuando la vemos u oímos; pero sofía es la capacidad de confirmar y respaldar la verdad con un razonamiento sabio e inteligente una vez que se ha captado intuitivamente...
Toda esta sabiduría, dice Pablo, está escondida en Cristo; pero al ser revelado Cristo, esa verdad es dada a conocer por Él a todos los que pertenecen a Dios… La verdad del Evangelio no es un secreto que está escondido, sino que es revelado y a disposición de todos los hombres.
La verdadera iglesia debe tener poder para resistir la enseñanza de los que pretenden engañarla con filosofías y palabras seductoras. Y por eso debe tener tal dominio de la verdad que sea insensible a esos razonamientos.
Para Pablo además la Iglesia debe tener una disciplina de estilo militar… Se gozaba viendo el buen orden y la firmeza de la fe de los creyentes colosenses. Estas dos palabras son palabras militares. La que traducimos por orden es taxis, que quiere decir una fila o una formación ordenada… La Iglesia debería ser como un ejército disciplinado en el que cada componente está en su puesto, dispuesto a obedecer la palabra de mando. La palabra que hemos traducido por firmeza es stereóma, que quiere refiere a un baluarte sólido, a una falange impenetrable. Describe a un ejército desplegado en una plaza fuerte, sólidamente impenetrable ante el choque de la carga enemiga. Así la Iglesia debe enfrentar los embates foráneos que la pretenden confundir.
Para Pablo en la verdadera Iglesia la vida debe ser en Cristo; sus miembros deben caminar en Cristo y vivir sus vidas total y conscientemente en su presencia, arraigados y edificados en Él.
Y también la Iglesia debe mantenerse firme en la fe que ha recibido, no olvidando lo que se le ha enseñado acerca de Cristo. Pablo refiere a las verdades que son fundamentales y que no pueden cambiar… Pablo podía recorrer nuevos senderos de pensamiento, pero siempre empezaba y terminaba en la verdad inalterada e inalterable de que Jesucristo es el Señor.
Para Pablo finalmente la señal distintiva de la verdadera Iglesia es una gratitud desbordante… La acción de gracias es la nota constante y característica de la vida cristiana. El cristiano verdadero siempre alabará al Dios de quien “procede toda buena dádiva y todo don perfecto”.

Versículo para aprender:

En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”
Colosenses 2: 3




Lección nº 7:
EL CRISTO SUFICIENTE:
DOCTRINAS AGREGADAS A CRISTO
Colosenses 2: 8-12

Filosofías agregadas a Cristo
Colosenses 2: 8- 23
No cabe duda de que para nosotros este es uno de los pasajes más difíciles de todos los que escribió Pablo, pero estaría más claro que el agua para los que lo oyeran o leyeran en su tiempo. Nos resulta difícil porque está lleno de alusiones a la falsa enseñanza que amenazaba a la iglesia colosense. No sabemos exactamente cuál era esa enseñanza, y por tanto las alusiones nos resultan oscuras y no podemos más que suponer; pero todas las frases darían en el blanco en la mente y el corazón de los colosenses.
Una cosa que está clara es que los falsos maestros enseñaban que Jesucristo no era suficiente; que no era único; que era una entre muchas manifestaciones de Dios, y que era necesario conocer y reconocer a otros poderes divinos en adición a Él.
Querían enseñar a los creyentes una filosofía adicional (versículo 8). Según ellos lo veían, la verdad sencilla que Jesús había predicado y que se conservaba en el Evangelio no era suficiente. Había que completarla con un sistema elaborado de pensamiento seudofilosófico que era demasiado difícil para la gente normal y corriente y que no podían entender nada más que los intelectuales.
Querían que los creyentes aceptaran un sistema de astrología (versículo 8); creemos que lo más probable es que los rudimentos del mundo fueran los espíritus elementales del universo, especialmente de las estrellas y los planetas. Los falsos maestros enseñaban que se estaba todavía bajo estas influencias, y se necesitaba un conocimiento especial, más allá del que Jesús pudiera darles, para liberarse de aquellas.
Querían imponerles a los cristianos la circuncisión (versículo 11). La fe no era suficiente; una señal en la carne había de tomar el lugar de la actitud del corazón, o por lo menos había de añadírsele.
Querían establecer reglas y reglamentos ascéticos (versículos 16, 20-23). Querían introducir toda clase de reglas y normas acerca de lo que se podía comer y beber, y acerca de los días que se debían considerar de fiesta y de ayuno. Había que recuperar todas las antiguas leyes judías, y muchas más.
Querían introducir el culto a los ángeles (versículo 18). Enseñaban que Jesús no era más que uno de muchos intermediarios entre Dios y la humanidad, y que había que dar culto a todos esos intermediarios.
El conocimiento intelectual y la astrología procedían del gnosticismo, y el ascetismo y las reglas y normas y la circuncisión, del judaísmo. Había judíos que se aliaban con los gnósticos y declaraban que el conocimiento especial que se requería era el que aportaba el judaísmo. Esto explica por qué se combinaban en la enseñanza de los falsos maestros colosenses las creencias del gnosticismo y las prácticas del judaísmo.
Consideraremos el pasaje en cuatro partes a fin de entenderlo mejor…

La astrología dominante
Colosenses 2: 8- 10
Para Pablo era sorprendente y trágico que los que habían sido liberados (Colosenses 1:12-14) pudieran estar dispuestos a someterse a una nueva y desastrosa esclavitud… Estos maestros ofrecían una filosofía que presentaban como necesaria además de la enseñanza de Cristo y de las palabras del Evangelio y Pablo dice que era una filosofía que les había sido transmitida por tradición humana porque los gnósticos tenían la costumbre de pretender que su enseñanza especial procedía directamente de la boca del mismo Jesús… La acusación que Pablo les hacía a esos maestros era que su tradición era puramente humana y no tenía ninguna base en la Escritura; era un producto de la mente humana, y no un mensaje de la Palabra de Dios. Era una filosofía que tenía que ver con los elementos de este mundo. Esta es una frase que se ha discutido mucho y cuyo significado está todavía en duda. La palabra para elementos es stoijeia, que quiere decir literalmente cosas que se colocan en una hilera; por ejemplo, una fila de soldados… Pero uno de sus sentidos más corrientes es las letras del alfabeto, sin duda porque forman una serie que se puede colocar en fila. De ahí que pueda querer decir también la instrucción elemental en cualquier asunto. Solemos hablar del A B C de un tema siempre que nos referimos a los primeros pasos en su tratamiento. Es posible que sea ese el sentido aquí. Puede que Pablo quisiera decir que esos falsos maestros pretendían dar un conocimiento muy avanzado y profundo, cuando en realidad no era más que algo rudimentario, porque es un conocimiento meramente humano… El verdadero conocimiento, la auténtica plenitud de Dios, está en Jesucristo. Pero stoijeia tiene un segundo significado que refiere a los espíritus elementales del mundo, y especialmente los espíritus de las estrellas y los planetas. Todavía sigue habiendo personas que toman la astrología en serio. Llevan emblemas de los signos del zodíaco, y se leen las columnas de ciertas revistas que tratan de lo que suponen que pronostican los, cuerpos celestes. Pero casi nos es imposible darnos cuenta de lo dominado que estaba el mundo antiguo con la idea de la influencia de los espíritus elementales y de las estrellas. La astrología era entonces, como ha dicho alguien, la reina de las ciencias… Casi todo el mundo creía que sus vidas estaban determinadas por las estrellas… Pero había una posibilidad de escapar a su influencia: si se sabían las consignas y las fórmulas correctas; y una gran parte de la enseñanza esotérica del gnosticismo y de otras creencias y filosofías por el estilo era el conocimiento que pretendían impartir a sus fieles para que se pudieran evadir del poder de las estrellas; y es muy probable que fuera eso lo que ofrecían los falsos maestros colosenses.
Pablo, por su parte, insistía en la suficiencia triunfadora de Cristo para vencer cualquier poder en cualquier parte del universo. No se puede creer al mismo tiempo en el poder de Cristo y en la influencia ineludible de las estrellas.

La verdadera circuncisión
Colosenses 2: 11- 12
Los falsos maestros les exigían a los creyentes gentiles que se circuncidaran, porque la circuncisión era la señal del pueblo escogido de Dios.
A lo largo de la historia de Israel había habido dos puntos de vista acerca de la circuncisión. Algunos decían que era suficiente en sí para poner a uno en la debida relación con Dios; no importaba que el israelita fuera bueno o no; bastaba con que fuera israelita y estuviera circuncidado… Pero los grandes dirigentes espirituales y los grandes profetas de Israel tenían un punto de vista diferente: insistían en que la circuncisión no era más que la señal exterior de que uno estaba realmente consagrado a Dios. El estar circuncidado no quería decir para ellos el que se hubiera hecho una pequeña operación en su cuerpo, sino el haber experimentado un cambio radical en su vida.
Esa había sido la respuesta de los profetas siglos antes; y esa seguía siendo la respuesta de Pablo a los falsos maestros…
Y Pablo prosigue. Para él aquello no era teoría, sino realidad porque ese hecho -decía- ya ha tenido lugar en vuestro bautismo…
En la Iglesia Primitiva, como sigue sucediendo en el campo misionero y en las áreas de extensión de la Iglesia, las personas venían al Evangelio directamente del paganismo. Estaban dejando consciente y deliberadamente una forma de vida para asumir otra; y haciendo una decisión consciente en el momento de su bautismo. Al cerrarse las aguas sobre la cabeza del bautizado, era como si muriera; al salir otra vez del agua era como si resucitara a una nueva vida. Una parte de él había muerto y desaparecido para siempre; era una nueva persona la que surgía a una nueva vida.
Pero debe notarse que el simbolismo sólo podía llegar a ser una realidad bajo una condición: si la persona creía de veras en la muerte y resurrección de Jesucristo. Sólo podía tener lugar cuando la persona creía en la obra eficaz de Dios, que había resucitado a Jesucristo de los muertos y podía hacer lo mismo con ella.

Versículo para aprender:

Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”
Colosenses 2: 9




Lección nº 8:
EL CRISTO SUFICIENTE:
EL PELIGRO DE RETROCEDER
Colosenses 2: 13- 23

El Cristo suficiente
Colosenses 2: 13- 15
Casi todos los grandes maestros han pensado en imágenes; y aquí usa Pablo una serie de imágenes gráficas para mostrar lo que Dios ha hecho por nosotros por medio de Jesucristo. Su intención es demostrar que Cristo ha hecho todo lo que se podía y se tenía que hacer, y que no hay por qué introducir otros intermediarios para la plena salvación de los seres humanos.
Hay aquí tres imágenes principales.
a) Los hombres estaban muertos en sus pecados. No tenían más poder que hombres muertos para vencer el pecado o para expiarlo. Jesucristo, con su obra, ha librado a los hombres tanto del poder como de las consecuencias del pecado y les ha dado una vida tan nueva que sólo se puede expresar diciendo que los ha resucitado de entre los muertos.
b) Pero las imágenes se hacen aún más gráficas... Pablo dice que “Él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la Cruz”… La palabra para acta de los decretos jeirógrafon, que tiene el sentido técnico de un reconocimiento de deuda firmado por el deudor. Los pecados de los hombres habían ido alargando una lista interminable de deudas que se tenían con Dios, que se podía decir que todos los hombres reconocían. La palabra para borrar es el verbo griego exaleifein; entender esta palabra es entender la maravillosa misericordia de Dios: el material en que se escribían los documentos antiguos era, o papiro, una especia de papel que se hacía con una especie de juncos, o piel de animales; los dos eran bastante caros, y no se podían malgastar. La tinta antigua no contenía ácidos; se secaba sobre la superficie del papel sin descomponerlo como hace la tinta moderna corrientemente. Algunas veces el escriba, para ahorrar papel, usaba un papiro o pergamino de segunda mano, es decir, que ya estaba escrito. Para ello se servía de una esponja y borraba lo que estuviera escrito. Como estaba sólo en la superficie del papel, se podía dejar como nuevo. Dios, en su maravillosa gracia, anuló el informe de nuestros pecados tan completamente como si no hubieran existido, sin dejar ni rastro.
Y Pablo prosigue diciendo que Dios tomó el acta condenatoria y la clavó en la Cruz de Cristo. En la Cruz de Cristo fue fijada el acta condenatoria que había contra nosotros; ejecutada y dada por cumplida, de manera que no se pudiera volver a reclamar.
Pablo manifiesta así que Dios, en su misericordia, había destruido el documento de nuestra condenación.
Esto es de veras la gracia. El ser humano ya no es un delincuente que ha quebrantado la Ley y está a merced del juicio de Dios; es un hijo que estaba perdido y puede ahora volver a casa a dejarse abrazar por la gracia de Dios.
c) Otra gran escena aparece en la pantalla de la mente de Pablo. Jesús ha despojado a los poderes y autoridades, y los ha hecho sus cautivos. Como ya hemos visto, el mundo antiguo creía en toda clase de ángeles y espíritus elementales, muchos de los cuales estaban empeñados en destruir a las personas; eran hostiles a la humanidad. Jesús los conquistó para siempre. De una vez para siempre Jesús quebrantó su poder.
En estos cuadros presenta Pablo la total suficiencia de la obra de Cristo. El pecado ha sido perdonado y el mal conquistado; ¿qué más se necesita? No hay nada que el conocimiento y los intermediarios gnósticos puedan hacer por la humanidad: ¡Cristo ya lo ha hecho todo!

El peligro de retroceder
Colosenses 2: 16- 23
Pablo está advirtiendo en él a los creyentes que no adopten ciertas prácticas gnósticas, porque el hacerlo supondría más un retroceso que un avance en la fe.
Está el ascetismo gnóstico (versículos 16 y 21). Se trataba de una enseñanza que implicaba un montón de reglas acerca de lo que se podía comer o beber. En otras palabras: se trataba de una vuelta atrás a las leyes dietéticas de los judíos, con sus listas de cosas limpias o inmundas.
El mismo Jesús había dicho que era indiferente lo que uno comiera o bebiera (Mateo 15:10-20; Marcos 7:14-23). Pedro tuvo que aprender a dejar de hablar de alimentos limpios o inmundos (Hechos 10). Pablo usa una frase bastante cruda para expresar con otras palabras lo que ya había dicho Jesús: “Estas cosas perecen tan pronto como se usan” (versículo 22). Quiere decir exactamente lo mismo que Jesús cuando dijo que los alimentos y las bebidas se ingieren y digieren y se expulsan del cuerpo…
Estaba la observancia de los días de los gnósticos y de los judíos (versículo 16). Guardaban fiestas anuales, y nuevas lunas mensuales y sábados semanales. Hacían listas de los días que pertenecían especialmente a Dios, en los que había que hacer y dejar de hacer ciertas cosas. Identificaban la religión con el ritualismo.
La crítica que hace Pablo de esta insistencia en los días es clara y lógica; y debemos decir que el espíritu que trata de reducir el Evangelio a un sistema de normas y de reglas no ha muerto todavía.
Estaban las visiones especiales de los gnósticos. El versículo 18 habla del falso maestro “metiéndose en lo que no ha visto”... Los gnósticos presumían de visiones especiales de realidades secretas que no estaban a la vista de hombres y mujeres normales y corrientes… Esto es algo de lo que se presume aun en nuestros día, y el peligro está en que esas personas ven a menudo, no lo que Dios les revela, sino lo que ellas mismas quieren ver.
Estaba el culto a los ángeles (versículos 18 y 20). Como ya hemos visto, los judíos tenían una doctrina de los ángeles muy desarrollada, y los gnósticos creían en toda clase de intermediarios a los que adoraban, mientras que los cristianos saben que la adoración se debe solamente a Dios.
Pablo dedica a este punto cuatro objeciones.
a) Dice que esta clase de cosa no es más que la sombra de la verdad, y que la realidad está en Cristo (versículo 17).
b) Dice que hay tal cosa como una humildad falsa (versículos 18 y 23). Cuando hablaban del culto a los ángeles, tanto los gnósticos como los judíos lo justificarían diciendo que Dios es tan grande y sublime y santo que no podemos nunca tener acceso directo a Él, y debemos contentarnos con los ángeles. Pero la gran verdad que predica el Cristianismo es, de hecho, precisamente que el camino a Dios está abierto a las personas más sencillas y humildes.
c) Dice que esto puede conducir a un pecado de orgullo (versículos 18 y 23). El que es tan meticuloso en la observancia de los días especiales, que guarda las leyes alimentarias y que practica la abstinencia ascética corre el grave peligro de creerse especialmente bueno y mirar a los demás por encima del hombro. Y es una verdad fundamental del Cristianismo que el que se cree bueno no lo es de veras, y menos el que se cree mejor que los demás.
d) Dice que esto es una vuelta a una esclavitud, abandonando la libertad cristiana (versículo 20), y que en cualquier caso no le libra a uno de las concupiscencias carnales, sino solamente le mantiene a uno aún sujeto (versículo 23).

Versículo para aprender:

...Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros”
Colosenses 2: 14




Lección nº 9:
CRISTO, NUESTRA VIDA
Y LO QUE HAY QUE DEJAR ATRÁS
Colosenses 3: 1- 9a

Escondidos en Cristo, nuestra vida
Colosenses 3: 1- 4
Lo que quiere resaltar Pablo es que en el bautismo, simbólicamente, el cristiano muere y resucita… Ahora bien: si es así, el cristiano debe surgir del Bautismo como una persona diferente. ¿Dónde está la diferencia? En el hecho de que a partir de ese momento los pensamientos del cristiano se centran en las cosas de arriba. Deja de estar obsesionado con las cosas triviales y pasajeras de la Tierra y se compromete en las realidades del Cielo.
Pero Pablo no está proponiendo que el cristiano se retire de las ocupaciones y responsabilidades de este mundo para no hacer otra cosa que meditar en la eternidad, porque inmediatamente después de decir esto Pablo pasa a establecer una serie de principios éticos que dejan bien claro que espera que el cristiano continúe con su trabajo de este mundo y mantenga todas sus relaciones; pero con esta diferencia: desde ese momento el cristiano considerará todas las cosas sobre el trasfondo de la eternidad, y ya no vivirá como si este mundo fuera lo único que importara. Y esto no podrá por menos de darle una nueva escala de valores. Las cosas que el mundo considera importantes dejarán de obsesionarle…
Pablo dice que esto es posible porque la vida del cristiano está escondida con Cristo en Dios...
Bien puede ser que haya aquí un juego de palabras que los griegos reconocerían en seguida. Los falsos maestros llamaban a sus libros de supuesta sabiduría apókryfoi, los libros que estaban escondidos para todos menos para los iniciados. Ahora bien, la palabra que Pablo usa aquí para decir que nuestras vidas están escondidas con Cristo en Dios es una parte del verbo apokryptein, del que procede el adjetivo apókryfos. Sin duda una palabra sugeriría la otra. Es como si Pablo dijera: “Para vosotros, los tesoros de la sabiduría están escondidos en vuestros libros secretos; pero para nosotros, Cristo es el tesoro de la sabiduría, y nosotros estamos escondidos en Él”.
Todavía hay aquí otro pensamiento más. La vida del cristiano está escondida con Cristo en Dios. Lo que está escondido está oculto; el mundo no puede descubrir el secreto del cristiano. Pero Pablo prosigue diciendo que llegará el día cuando Cristo vuelva en gloria; y entonces el cristiano al que nadie reconocía compartirá esa gloria y todo el mundo lo verá...
En el versículo 4 Pablo da a Cristo uno de los grandes títulos de la devoción: “Cristo, nuestra vida”. Aquí tenemos un pensamiento que le era muy querido al corazón de Pablo. Escribiendo a los filipenses les decía: “Para mí, el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21). Años antes, escribiendo a los gálatas, les decía: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2:20)… Según lo veía Pablo, lo más importante de la vida para el cristiano es Cristo; más aún: Él es su misma vida.
Algunas veces decimos de alguien: “Su vida es la música, o el deporte, o el trabajo...” Para el cristiano, Cristo es su vida.
Y aquí volvemos al principio de este pasaje: es precisamente por eso por lo que el cristiano centra su mente y su corazón en las cosas de arriba y no en las de este mundo; lo juzga todo a la luz de la Cruz de Cristo, y a la luz del amor que se entregó a sí mismo por él.

Lo que hay que dejar atrás
Colosenses 3: 5- 9a
Aquí tiene lugar el cambio que siempre se produce en las cartas de Pablo: después de la teología viene la demanda ética. Siempre terminaba con una exposición ineludible y clara de las demandas éticas del Evangelio en la situación en que se encontraban entonces sus amigos.
Pablo empieza con una demanda enérgica: “Haced morir…” dice, respecto a las cosas terrenales opuestas a Dios. Sigue la misma línea de pensamiento que en Romanos 8:13… Y es exactamente lo que Jesús demandaba: que se cortara una mano o un pie o se sacara un ojo cuando impulsaran al pecado (Mateo 5:29 y ss.).
Pablo procede a hacer una lista de algunas de las cosas que los colosenses deben suprimir de su vida.
La fornicación y la inmundicia tienen que desaparecer… En el mundo antiguo, las relaciones sexuales antes o fuera del matrimonio se consideraban normales y eran práctica aceptada. El deseo sexual se consideraba que debía gratificarse, no controlarse... Esa es una actitud que no nos es extraña hoy en día, y que se defiende a menudo con extensos razonamientos. Pero la ética cristiana insiste en la castidad porque considera que la relación física entre los sexos es algo tan precioso que no se debe permitir un uso indiscriminado que acabaría por deteriorarla.
Estaban la pasión y los malos deseos… Hay un tipo de persona que es esclava de las pasiones (pathos) y que es llevada de acá para allá por el deseo de lo que no es debido (epithymía).
Está el pecado de la avaricia (pleonexía), que es uno de los pecados más feos que es básicamente el deseo de tener más. Los griegos lo definían como un deseo insaciable, y decían que era como tratar de llenar de agua un recipiente que tuviera un agujero en el fondo. Lo definían como el deseo pecaminoso de lo que pertenece a otros. Tal deseo, dice Pablo, es idolatría, porque la esencia de la idolatría es el deseo de obtener; una persona se hace un ídolo y lo adora porque desea que le proporcione algo.
La ira de Dios no puede por menos de recaer sobre esas cosas… La regla del universo dice que una persona segará lo que haya sembrado, y que nadie puede evadir las consecuencias de su pecado. La ira de Dios y el orden moral del universo son la misma cosa.
Pablo dice en el versículo 8 que hay ciertas cosas de las que los colosenses deben despojarse...
El cristiano debe despojarse de la rabia y el genio. Las dos palabras son en el original orgué, que es la ira que se ha vuelto inveterada; de larga duración y que no se intenta dejar; y thymós, que es la explosión de rabia repentina que se produce de pronto y desaparece de pronto… Para el cristiano, tanto el estallido de rabia como la ira duradera son cosas prohibidas.
Está la malicia. La palabra que traduce es kakía que es la crueldad mental de la que brotan los vicios concretos; está la blasfemia y de las expresiones soeces, y no deben mentirse unos a otros. Blasfémia es hablar calumniosamente en general…La palabra que hemos traducido por expresiones soeces es aisjrologuía; que refiere al lenguaje obsceno.
Así podemos comprender que el habla cristiana debe ser amable; toda manera de hablar que sea calumniosa y maliciosa está prohibida, debe ser pura... Puede que no haya habido en el pasado ningún tiempo en que se usara tanto el lenguaje soez como en el nuestro. Y lo trágico es que muchos se han acostumbrado de tal manera a él que ya ni se dan cuenta cuando lo están usando. Y el habla cristiana debe ser veraz... Es fácil tergiversar la verdad; se puede lograr con un cambio en el tono de voz o una mirada elocuente; y hay silencios que pueden ser tan falsos y engañosos como muchas palabras.
El habla cristiana debe ser amable, pura y veraz para con todos y en cualesquiera circunstancias.

Versículo para aprender:

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba...”
Colosenses 3: 1




Lección nº 10:
UNA IGLESIA PARA TODOS
Y EL VÍNCULO PERFECTO
Colosenses 9b-17

Una Iglesia para todos y las virtudes cristianas
Colosenses 3: 9b- 13
Cuando uno se hace cristiano debe experimentar un cambio total de personalidad. Se despoja del viejo yo y asume un nuevo yo… A menudo no tomamos suficientemente en serio la verdad en que insiste el Nuevo Testamento: que un cristianismo que no opere una transformación no es el auténtico. Además, este cambio es progresivo: hace crecer constantemente a la persona en la gracia y en el conocimiento hasta que llega a ser lo que está destinada a ser: humanidad a imagen de Dios.
Uno de los grandes efectos del Cristianismo es que derriba las barreras. En él no cuenta para nada que se sea griego o judío, circunciso o incircunciso, bárbaro, escita, esclavo u hombre libre.
El mundo antiguo estaba lleno de barreras. Los griegos miraban por encima del hombro a los bárbaros; y para ellos cualquiera que no hablara griego era un bárbaro; se consideraban los aristócratas del mundo antiguo. Y los judíos despreciaban a las demás naciones. Eran el pueblo escogido de Dios, y las otras naciones no servían más que para arder en el infierno. Los escitas eran considerados como los más despreciables de los bárbaros; casi bestias salvajes, decía de ellos Josefo… Los esclavos ni siquiera se consideraban en las leyes antiguas como seres humanos; no eran más que herramientas vivas, sin ningún derecho.
Todas estas barreras se han venido abajo en Cristo:
a) Derribó las barreras que proceden del nacimiento y la nacionalidad. Diferentes naciones, que o se despreciaban o se odiaban mutuamente, fueron incorporadas en la misma familia de la Iglesia Cristiana. Personas de diferentes nacionalidades, que se habrían lanzado al cuello los unos de los otros, se sentaban juntas en paz a la Mesa del Señor.
b) Derribó las barreras procedentes de las ceremonias y del ritual. Circuncisos e incircuncisos se agrupaban en una misma comunión. Para un judío, un gentil era inmundo; al hacerse cristiano, reconoció a todos los gentiles como hermanos.
c) Derribó las barreras entre civilizados e incivilizados.
Los escitas eran los bárbaros ignorantes del mundo antiguo; los griegos eran los aristócratas de la cultura. Los cultos y los incultos se reunían en la Iglesia Cristiana. El mayor intelectual del mundo y el más sencillo hijo de la labor se podían sentar en perfecta armonía en la Iglesia de Cristo.
d) Derribó la barrera entre las clases. El esclavo y el hombre libre se encontraban en la Iglesia. Más aún: en la Iglesia Primitiva se podía dar el caso, y se daba, de que el esclavo fuera el pastor, y el amo un simple miembro. En la presencia de Dios, las distinciones sociales del mundo dejaron de ser relevantes.

Luego Pablo pasa a dar su lista de las grandes gracias con las que deben vestirse los colosenses…
Empieza dirigiéndose a los colosenses como escogidos de Dios, consagrados y amados. Lo significativo es que cada una de estas tres palabras pertenecía en su origen, como si dijéramos, a los judíos. Eran ellos el pueblo escogido, la nación consagrada y los amados de Dios. Pablo, el hebreo de hebreos, toma estas tres palabras preciosas, que habían sido posesión exclusiva de Israel, y se las aplica a gentiles.
Pablo empieza mostrando un corazón piadoso… Si había una cosa que necesitara el mundo antiguo era la piedad en las relaciones humanas tan descuidas y egoístas por entonces… El Cristianismo trajo la misericordia al mundo. No es equivocado decir que todo lo que se ha hecho por los ancianos, los enfermos, los minusválidos, las mujeres, los niños, y aun los animales, ha sido bajo la inspiración del Cristianismo.
Está la amabilidad… La palabra es jréstótés refiere a la virtud de la persona para la que el bien de su prójimo le es tan deseable como el suyo propio. La bondad es a veces rígida; pero jréstótés es la bondad amable, aquella que mostró Jesús con la mujer pecadora que le ungió los pies (Lucas 7: 3750). Algunas versiones lo traducen por benignidad.
Está la humildad; tapeinofrosyné; En el griego clásico no había una palabra para humildad que no contuviera el matiz de servilismo; pero la humildad cristiana no refiere a nada de servil... Se basa en la creencia de que todos los seres humanos son hijos de Dios; y no hay lugar para la arrogancia cuando estamos viviendo entre semejantes que son todos de linaje real.
Está la cortesía, praytés… Hace referencia la equilibrio de la personas que es firme cuando debe serlo y tolerante cuando se amerita, porque Dios la controla…
Está la paciencia makrothymía… Este es el espíritu que no pierde nunca la paciencia con los demás, y es un reflejo de la paciencia divina, que soporta todo nuestro pecado y nunca nos desecha.
Está el espíritu que soporta y perdona. El cristiano soporta y perdona, porque el que ha sido perdonado debe perdonar siempre. Como Dios le perdonó, así debe perdonar a los demás; porque sólo perdonando se puede ser perdonado.

El vínculo perfecto
Colosenses 3: 14- 17
Pablo añade una más a las virtudes y las gracias: la que él llama el vínculo perfecto del amor. El amor es el poder que vincula y mantiene unido todo el Cuerpo de Cristo. La tendencia de cualquier cuerpo de personas es a disgregarse más tarde o más temprano. El amor es el único vínculo que puede mantenerlas en una comunión inquebrantable.
Y entonces Pablo usa una alegoría preciosa: “Que la paz de Dios sea la que lo decida todo en vuestros corazones”. Usa un verbo que viene del campo de los deportes; es la palabra que se refiere al árbitro que decide las cosas discutibles. Si la paz de Cristo es el árbitro en nuestro corazón, entonces, cuando los sentimientos estén en conflicto y nos sintamos impulsados en dos sentidos opuestos, la decisión de Cristo nos mantendrá en el camino del amor, y la Iglesia se mantendrá como el Cuerpo que está destinada a ser.
El camino del recto proceder es nombrar a Jesucristo árbitro entre las emociones conflictivas de nuestro corazón; y si aceptamos Sus decisiones, no erraremos.
Pablo exhorta a la alabanza… Es interesante saber que la Iglesia ha sido desde el principio una Iglesia cantadora. Lo heredó de los judíos, que Filón nos dice que pasaban a menudo toda la noche cantando himnos y salmos. Una de las primeras descripciones que tenemos de la Iglesia es la de Plinio, el gobernador romano de Bitima, que le mandó un informe de las actividades de los cristianos al emperador Trajano en el que le decía: “Se reúnen al alba para cantarle un himno a Cristo como Dios”… La gratitud de la Iglesia Cristiana siempre se ha elevado a Dios Padre en alabanza y cánticos.
Por último Pablo da el gran principio para la vida de que todo lo que hagamos o digamos ha de ser en el nombre de Jesús.
Una de las mejores pruebas de una acción es: ¿Podemos hacerla invocando el nombre de Jesús? ¿Podemos hacerla pidiendo su ayuda?... Y una de las mejores pruebas de una palabra es: ¿Podemos decirla nombrando juntamente a Jesús? ¿Podemos decirla teniendo presente que Él la escucha?
Si una persona somete todas sus palabras y acciones a la prueba de la presencia de Cristo, no errará jamás.

Versículo para aprender:

Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”
Colosenses 3: 14




Lección nº 11:
RELACIONES PERSONALES, LA ORACIÓN
Y EL CRISTIANO Y EL MUNDO
Colosenses 3: 18 – 4: 6

Relaciones interpersonales del cristiano
Colosenses 3:18 - 4: 1
Aquí se vuelve más práctica la parte ética de la carta. Pablo .trata de los resultados del Evangelio en las relaciones cotidianas.
La ética cristiana se basa en la obligación mutua. No es nunca una ética en la que todos los deberes recaen sobre el mismo lado. Según lo veía Pablo, los maridos tienen obligaciones tan importantes como las mujeres; los padres están tan obligados como los hijos; los amos tienen sus responsabilidades igual que los esclavos.
Esto era algo completamente nuevo.
Para la ley judía la mujer era una cosa, propiedad de su marido lo mismo que la casa o el ganado o el dinero. No tenía ningunos derechos legales. Por ejemplo: el marido podía divorciarse de su mujer por cualquier causa, mientras que la mujer no podía hacer lo mismo; las únicas razones por las que se le podía conceder el divorcio a la mujer eran si su marido contraía la lepra, si apostataba de la fe judía o si violaba a una virgen.
En la sociedad griega, una mujer respetable vivía es un aislamiento total; nunca salía sola a la calle, ni siquiera para ir a la compra; vivía en las habitaciones de la mujer, y no se reunía con los varones ni siquiera para las comidas. Se le exigía un sometimiento y una castidad absolutos; pero su marido podía salir todo lo que quisiera y mantener las relaciones que quisiera fuera del matrimonio sin que eso fuera ningún estigma…
Bajo las leyes judía y griega todos los privilegios pertenecían al marido y todos los deberes a la mujer.
En el mundo antiguo los hijos estaban totalmente bajo el dominio de los padres. El ejemplo supremo era la patria potestad romana, la ley del poder del padre. Bajo ella, un padre podía hacer lo que quisiera con su hijo. Podía venderle como esclavo; hacerle trabajar como un obrero en su granja; tenía poder hasta para condenarle a muerte y ejecutar la sentencia...
Todos los derechos y privilegios pertenecían al padre y todas las obligaciones al hijo.
Esto se daba aún más en el caso de los esclavos. El esclavo no era más que una cosa a ojos de la ley. Cuando un esclavo ya no rendía en el trabajo se le abandonaba y dejaba morir. No tenía derecho a tener esposa, y si cohabitaba y tenía un hijo, este pertenecía al amo lo mismo que los corderos del rebaño.
Una vez más, todos los derechos pertenecían al amo y los deberes al esclavo.
Pero la ética cristiana impuso obligaciones mutuas en las que cada parte tiene derechos y obligaciones. Es una ética de responsabilidad mutua; y por tanto, se convirtió en una ética en la que la idea de privilegios y derechos se dejaban atrás, y la idea de deberes y obligaciones era y es suprema… Toda la dirección de la ética cristiana no es preguntar: ¿Qué me deben a mí los demás?, sino: ¿Qué les debo yo?
Lo realmente nuevo en la ética cristiana de relaciones personales es que todas las relaciones son en el Señor. La totalidad de la vida cristiana se vive en Cristo. En cualquier hogar el tono de las relaciones personales debe ser dictado por la conciencia de que Jesucristo es el invitado invisible pero siempre presente… En cualquier relación padre-hijo la idea dominante debe ser el carácter paternal de Dios; y debemos procurar tratar a nuestros hijos como Dios trata a sus hijos e hijas… Lo que debe zanjar cualquier problema en la relación amo-siervo es que ambos son siervos de un Amo, Jesucristo.
Lo nuevo es las relaciones personales en el Cristianismo es que Jesucristo es el Mediador en todas ellas.

Consideremos ahora brevemente cada una de estas tres esferas de las relaciones humanas.
a) La casada ha de respetar a su marido; pero el marido ha de amar a su mujer y tratarla con amabilidad. El efecto de las leyes y costumbres de la antigüedad era que el marido se convertía prácticamente en un dictador indiscutible y la mujer en poco más que una esclava dedicada a criar hijos y atender a las necesidades de su marido. El efecto fundamental de la enseñanza cristiana es que el matrimonio se convierte en un equipo. No se forma meramente por conveniencia del marido, sino a fin de que ambos, marido y mujer, se completen mutuamente y compartan la vida con todas sus responsabilidades y alegrías.
b) La ética cristiana establece la obligación de los hijos de respetar a sus padres; pero hay siempre un problema en la relación entre padres e hijos. Si el padre es demasiado complaciente, el hijo crecerá indisciplinado e incapacitado para enfrentarse con la vida. Pero también existe el peligro contrario si el padre es exigente y siempre está castigando a su hijo. La palabra padre se identificaba en su mente con la idea de la severidad. El deber de un padre es disciplinar, pero sin dejar de animar. Cuanto mejor sea un padre tanto más debe evitar el peligro de desanimar a su hijo, dosificándole la disciplina y el ánimo por partes iguales.
c) Pablo pasa a continuación al mayor problema de todos: la relación entre el esclavo y el amo… Pablo dice aquí cosas que deben de haber alucinado a los dos grupos. Insiste en que el esclavo debe ser un trabajador responsable… Está diciéndole realmente que el Evangelio debe hacerle un esclavo mejor y más eficiente que no debe trabajar sólo cuando le está mirando el amo… Y debe recordar que va a recibir una herencia. Aquí hay algo maravilloso. Bajo la ley romana un esclavo no podía ser propietario de nada, y aquí se le promete nada menos que la herencia de Dios. Debe recordar que llegará la hora cuando se ajustarán las cuentas, y la mala faena recibirá su castigo y la fiel diligencia su recompensa.
Y el amo debe tratar al esclavo no como una cosa sino como una persona, con justicia y equidad que supere la justicia, porque el amo debe recordar que él también tiene un Amo: Cristo en el Cielo. Es responsable ante Dios exactamente lo mismo que sus trabajadores lo son ante él. La doctrina cristiana del trabajo es que tanto el amo como el obrero están trabajando para Dios, y que por tanto la verdadera recompensa no se puede calcular en moneda terrenal, sino que la dará o retendrá Dios a su debido tiempo.

Alertas en la oración
Colosenses 4: 2- 4
Pablo no escribía nunca una carta sin recordar a sus lectores el deber y el privilegio de orar por sus amigos. Les dice que perseveren en la oración.
Les dice que se mantengan alerta en la oración. La palabra griega quiere decir literalmente que estén despiertos; y esto debe entenderse como la advertencia de no descuidar el sano hábito de la oración…
También Pablo les pide que oren por él; pero no les pide que oren por algún beneficio para él, sino por su trabajo. Habría muchas cosas de las que Pablo tenía necesidad, salir de la cárcel, un buen resultado en su juicio inminente, un poco de tranquilidad y la tan deseada paz… Pero les pide que oren para que se le den fuerzas y oportunidades para hacer el trabajo que Dios le ha confiado en el mundo.
Cuando oramos por nosotros y por otros no debemos pedir vernos libres de adversidades y trabajos, sino más bien tener las fuerzas para llevar a feliz término el trabajo que se nos ha confiado.
La oración debe ser para recibir poder, no para que se nos alivie la carga; no la liberación sino la conquista debe ser la clave de la vida cristiana.

El cristiano y el mundo
Colosenses 4: 5- 6
Aquí hay tres advertencias breves acerca de la vida del cristiano en el mundo.
a) El cristiano debe comportarse con prudencia y tacto con los que están fuera de la Iglesia…El cristiano debe tener presente que no es tanto por sus palabras sino por su vida por lo que atraerá a otros al Evangelio. Se le impone al cristiano la grave responsabilidad de mostrar a Cristo a los demás en su vida diaria.
b) El cristiano debe siempre atento para no dejar pasar la oportunidad de trabajar para Cristo y de servir a sus semejantes. La vida y el trabajo cotidianos no dejan de ofrecernos oportunidades de testificar de Cristo y de presentárselo a las personas, pero hay muchos que evitan las oportunidades en vez de aprovecharlas.
c) El cristiano debe tener gracia y simpatía en su manera de hablar para dar la respuesta que conviene en cada caso... El cristiano tiene que presentar su Mensaje con el encanto y la gracia que tenía Jesús.

Versículo para aprender:

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”
Colosenses 3: 23




Lección nº 12:
FIELES COMPAÑEROS, UN MISTERIO
Y SALUDOS FINALES
Colosenses 4: 7- 18

Compañeros fieles
Colosenses 4: 7- 15
La lista de nombres al final de este capítulo es un cuadro de honor de héroes de la fe. Debemos tener presentes las circunstancias. Pablo estaba en la cárcel, a la espera del juicio, y siempre es peligroso estar relacionado con un preso, porque es fácil verse involucrado en su misma suerte. Requería coraje visitar a Pablo en la cárcel y dar señales de que uno estaba de su parte.
Estaba Tíquico que procedía de la provincia romana de Asia, y es muy probable que fuera el representante de la iglesia para llevar su ofrenda a los hermanos pobres de Jerusalén (Hechos 20:4). También fue el encargado de llevar a sus diferentes destinatarios la carta que llamamos Efesios (Efesios 6:21)... Aquí hay un detalle muy interesante. Pablo escribe que Tíquico les informará de cómo le van las cosas. Esto deja ver lo mucho que dejaba para la comunicación oral y que Pablo no incluyó nunca en sus cartas. Por razones obvias las cartas no debían ser muy largas, y trataban de problemas de fe y conducta que amenazaban la vida de las iglesias. Los detalles personales se le dejaban al portador de la carta. Así es que Tíquico los relataría como enviado personal de Pablo.
Estaba Onésimo... La manera que tiene Pablo de mencionarle está llena de cortesía y cariño. Onésimo era un esclavo fugitivo que había llegado a Roma, y al que Pablo estaba enviando de vuelta a su amo Filemón. Pero Pablo no dice que fuera un esclavo fugitivo, sino le llama querido y fiel hermano. Cuando Pablo tenía algo que decir de una persona, lo decía siempre de la mejor manera posible.
Estaba Aristarco… Era un macedonio de Tesalónica (Hechos 20:4). Aunque no se le menciona nada más que de pasada hay algo que sobresale: está claro que era la clase de buena persona que uno querría tener cerca cuando se encontrara en un callejón sin salida. Estaba allí cuando los efesios se amotinaron en el templo de Diana, y tan en primera línea estaba que le capturó el gentío (Hechos 19:29); estaba allí cuando Pablo inició su viaje a Roma como prisionero (Hechos 27:2)… Y ahora estaba también aquí, en Roma, compañero de prisión de Pablo. Siempre que Pablo estaba en apuros, allí estaba Aristarco con él. Las referencias que tenemos nos le presentan como un compañero bueno de veras.
Estaba Marcos… De todos los personajes de la Iglesia original fue él el que tuvo la carrera más sorprendente. Podía ser tan leal que Pedro le llama su hijo (1 Pedro 5:13); y sabemos que cuando escribió su evangelio incluyó los materiales de la predicación de Pedro… Pablo y Bernabé le llevaron consigo como secretario en su primer viaje misionero (Hechos 13:5); pero a mitad de camino, cuando las cosas se iban poniendo difíciles, Marcos se retiró y se volvió a casa (Hechos 13:13). Pasó bastante tiempo antes de que Pablo se lo perdonara. Cuando estaban para iniciar su segundo viaje misionero, Bernabé quería que llevaran a Marcos otra vez, pero Pablo se negó en redondo, y por ese motivo se separaron y, por lo que sabemos, ya no volvieron a trabajar juntos (Hechos 15:36-40). Según la tradición, Marcos fue de misionero a Egipto y fundó la iglesia de Alejandría. No sabemos lo que sucedió entre medias; pero sabemos que estaba con Pablo en su última cárcel, y Pablo le consideraba de lo más útil (Filemón 24; 2 Timoteo 4:11). Aquí, en esta breve referencia hay un eco de la vieja historia desafortunada. Pablo exhorta a la iglesia colosense a que reciba afectuosamente a Marcos si iba por allí. ¿Por qué? Sin duda porque sus iglesias mirarían con recelo al que había abandonado a Pablo…
De Jesús, apodado Justo, no sabemos más que su nombre.
Estos eran los ayudantes y animadores de Pablo. Sabemos que fue una bienvenida más bien fría la que le dieron los judíos de Roma (Hechos 28:17-29); pero tenía consigo a hombres cuya lealtad tiene que haberle caldeado el corazón.
El siguiente nombre que aparece en el cuadro de honor es Epafras. Debe de haber sido el pastor de la iglesia de Colosas (Colosenses 1: 7). Este pasaje parece sugerir que sería también el supervisor de las iglesias de las tres ciudades, Hierápolis, Laodicea y Colosas. Era un siervo de Dios que oraba y laboraba por los que Dios había puesto a su cuidado.
Estaba Lucas, nuestro querido médico, que estuvo con Pablo hasta el final (2 Timoteo 4:11). ¿Era un médico que había renunciado a una carrera lucrativa para asistir a Pablo en el aguijón de su carne y para predicar a Cristo? No lo sabemos pero puede que sí…
Estaba Demas… Es significativo que su nombre es el único que no lleva ningún título de alabanza o aprecio. Era Demas a secas. Hay toda una historia tras las breves referencias a Demas en las cartas de Pablo. En Filemón 24 se le incluye entre los que se describen como colaboradores de Pablo. Aquí en Colosenses 4:14 simplemente se le nombra. Y en la última referencia que se hace a él, en 2 Timoteo 4:10, se dice que ha abandonado a Pablo porque amaba este mundo. Seguramente tenemos aquí el boceto de pérdida de entusiasmo y fracaso en la fe.
Estaba Ninfas y los hermanos de Laodicea que se reunían en su casa. Debemos recordar que no hubo tal cosa como templos o capillas hasta el siglo III. Hasta entonces las congregaciones se reunían en las casas particulares de sus dirigentes (Romanos 16:5; 1 Corintios 16:19; Filemón 2).
En los primeros tiempos, la iglesia y el hogar eran la misma cosa; y sigue siendo verdad que el hogar cristiano debe ser al mismo tiempo una iglesia de Jesucristo.

El misterio de la Carta a los Laodicenses
Colosenses 4: 16
Aquí tenemos uno de los misterios de la correspondencia de Pablo. La carta a Colosas se tenía que mandar después a Laodicea. Y, dice Pablo, hay otra carta que está de camino desde Laodicea a Colosas. ¿Cuál era esa Carta a los Laodicenses?
Hay cuatro posibilidades.
a) Puede que fuera una carta especial a la iglesia de Laodicea. En ese caso, se habrá perdido… Pablo escribió muchas más cartas de las que poseemos. Se conservan solamente trece, que cubren un espacio de unos quince años. Se deben de haber perdido muchas otras, entre ellas la dirigida a los laodicenses.
b) Puede que fuera la carta que conocemos como a los Efesios. Es casi seguro que Efesios no se le escribió a la iglesia de Éfeso, sino que era una encíclica o carta circular que debía ir recorriendo las iglesias de la provincia de Asia. Puede que esta carta circular hubiera llegado ya a Laodicea y estuviera de camino hacia Colosas.
c) Puede que se tratara de la Carta a Filemón. Esa es una posibilidad que presentamos en nuestro estudio de esa carta.
d) Hace muchos siglos que ha estado en existencia una supuesta carta de Pablo a la iglesia de Laodicea, pero los padres de la Iglesia han considerado que es falsa, porque no es más que un compilado de Filipenses y Gálatas…

Saludo final
Colosenses 4: 17- 18
La carta concluye con una seria advertencia a Arquipo para que sea fiel al trabajo concreto que se le ha confiado. Puede que no sepamos nunca cuál era ese trabajo; aunque al estudiar la Carta a Filemón podemos tener algo de luz al respecto…
Pablo se servía de un amanuense para escribir sus cartas. Sabemos, por ejemplo, que el que le ayudó a escribir la Carta a los Romanos se llamaba Tercio (Romanos 16:22)… Pero tenía la costumbre de escribir él mismo el saludo final y firmar, y eso es lo que hace aquí.
Una y otra vez se refiere en esta serie de cartas a su encarcelamiento (Efesios 3:1; 4:1; 6:20; Filemón 9). Pero Pablo no se refiere a sus sufrimientos para inspirar lástima, sino como exponentes de su autoridad y de su derecho a hablar.
Y así llega la carta a su final… Todas las cartas de Pablo finalizan con la gracia. Él siempre terminaba encomendando a otros a aquella gracia que había encontrado suficiente para todas las cosas.

Versículo para aprender:

Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén”
Colosenses 4: 18